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domingo, febrero 21, 2010

Cuando se dio cuenta, sostenía un cuchillo en su mano izquierda. Un goteo incesante le martillaba los tímpanos. Uno, dos, tres, gota. Uno, dos, tres, gota. Intentó localizar de donde provenía el sonido, pero aún estaba muy aturdido. No recordaba nada de lo que había pasado en las últimas horas. Como si nunca hubieran pasado. Su última memoria era de cerrar la puerta del carro, y caminar hacia la entrada de su casa. Podía haber sido ya un día de eso, una hora, una semana.

Pero en dónde estaba ahora? Todo estaba oscuro y no podía distinguir los alrededores. Dio tres pasos hacia adelante, con la determinación en las rodillas. Sus ojos se acostumbraron poco a poco la negrura de la habitación. Frente a el alcanzó a descifrar la forma de una especie de mesa o barra, estiró las manos para reconocer mejor la superficie y se dejó caer sobre ella al descubrir que estaba libre. Se recostó en el metal frío, sin soltar el cuchillo. De pronto sintió que se aferraba a él con su vida, como si de él dependiera esta.

El goteo no dejaba de molestarlo, pero ahora ya podía ver mejor. También su nariz comenzó a percibir los olores de la habitación, y no eran agradables. El hedor de animal muerto e inmundicia inundó sus pulmones y se metió en su sistema nervioso. La piel se le erizó. Algo no estaba bien. El miedo lo invadió como una plaga de termitas carcomiendo sus huesos, la incertidumbre, y ese horrible goteo! No podía sentir partes de su cuerpo y la columna lo estaba matando. Cerró los ojos para pensar.

No podía encontrar respuesta alguna. Se puso de pie, y al levantar su espalda, la sintió húmeda. Probablemente por el frío del metal de la mesa. Se percató de que los nudillos le dolían de apretar tan fuerte el cuchillo, como si no lo hubiera soltado en días. Bajo la mirada a su mano izquierda para ver mejor el arma. Logró relajarse y aflojar los dedos.

El cuchillo parecía un cuchillo normal de cocina, no había manchas de sangre en su filo ni señales de uso. Al menos no había matado a nadie aún. Comenzó a caminar al rededor de la habitación. Las paredes eran blancas y había cuadros colgados en ellas. Tropezó con un bulto en el piso y se sobresaltó, dejando caer el cuchillo al suelo. Lo recogió con un movimiento veloz sin quitar la mirada del bulto en el piso.

Lo pateó suavemente. No era suave. No era un cadaver. Soltó un suspiro largo y profundo, se agachó y levantó la silla que lo había hecho tropezar. Y el goteo seguía en alguna parte de la habitación. Parecía segurilo para donde se moviera. Justo en ese momento, lo escuchaba detrás de él. Dio media vuelta y comenzó a caminar hacia el sonido hasta topar con la pared. La examinó con las manos, con sus debiles ojos. No había señales de la gotera.

Agudizó sus oidos. El goteo estaba ahora a su izquierda. Camino hacia allá, hasta chocar con un bloque frío y metálico. Palpó con su mano libre el obstáculo y encontró una especie de haza. Una puerta de salida? Respiró hondo y jaló con fuerza. Una sensación helada lo golpeó en la cara y una luz débil lo deslumbró por unos segundos, pero no era una salida.

Se quedó parado frente al refrigerador y la comida dentro de él. No alcanzó a sentir decepción, no se había dado cuenta de lo hambriento que estaba. Todo en el refrigerador se veía casi fresco. Recordó que había acompañado a su esposa al supermercado. Pero hacía cuanto de eso? Tomó primero una manzana y la mordió llenando toda su boca.

Por un momento se olvidó por completo del goteo, hasta que lo sintió casi arriba de su cabeza. Alzó la mirada. La luz del refrigerador logró iluminar el contorno de lo que le pareció una araña gigante colgando del techo. Con mas detenimiento, sus ojos revelaron un hombresito pequeño encuclillado en el techo, mirándolo de cabeza. Le recordaba al duende ermitaño de una película de caballeros y magos.

De repente el cuchillo y el miedo irracional tomaron sentido, levantó la mano izquierda para apuñalar a la criatura, pero un dolor inmovilizante en la espalda le impidió hacerlo. El monstruo solo se enfuerció y ahora le mostraba todos sus horribles dientes llenos de sangre. Ahora supo de donde provenía el goteo.

Volteó rápidamente para ver su espalda en el reflejo de la puerta metálica del refrigerador. Una herida profunda y en carne viva atravesaba toda su columna, y cortadas más pequeñas habían razgado su camisa. Regresó la mirada asustada a la criatura. Lo último que sus ojos vieron y que su nariz percibió fue la garganta del hombrecillo y el olor fétido que emanaba de sus adentros.

viernes, diciembre 18, 2009

Cenar Fuera de Casa

La película terminó con una mala propuesta de matrimonio.

Salimos de la sala del cine más intrigados que molestos. Era increíble como esa mujer jugaba con las mentes de todos esos pobres adolescentes. Y mañana uno de ellos despertaría temprano pensando en que pronto se convertiría en uno más de nosotros... Simplemente me parecía estúpido que los humanos realmente pensaran que los vampiros "nacieran" así, de un contagio común, como una enfermedad corriente.

En cambio Damian estaba simplemente fascinado con el mar de inocencia que lo rodeaba. En sus ojos como fuego podía ver esa chispa alegre de curiosidad y diversión. Sus fosas nasales se inflaban extasiadas con los aromas de esos deliciosos jóvenes que se aglomeraban en la salida unos contra otros. Pude sentir la ansia de Damian cuando una niña frente a nosotros agitó su cabello largo y negro desplegando un exquisito olor a naranjas dulces, pero me impresionó al mantenerse calmado y seguir caminando junto a los demás humanos.

Pronto llegamos a un espacio más abierto y Damian se calmó por completo. De todas maneras no podía dejar de verlo con mirada preocupada. Un ataque aún dentro de la sala lo pude haber mantenido controlado. Pero aquí? Con tanta gente comprando entradas, palomitas, llegando y saliendo del cine, resultaba imposible, incluso para mi.

- Relájate - con voz estable y mirada firme Damian me demostró que todo estaba normal.

Volví a respirar solo después de verlo fijamente a los ojos y asegurarme de que era verdad. Esta noche eran de un carmín intenso, como no los había visto muchas veces en siglo y medio. Supe que un solo humano no bastaría esta noche. O quizá tendríamos que desaparecerlo por un par de noches y regresarlo confundido y sin memoria alguna a su casa más tarde.

Al contrario de lo que se dice en las películas, nosotros los vampiros no somos tan espantosos como nos pintan. Y con esto me refiero a que no andamos por la... vida? asesinando personas para alimentarnos ni convirtiéndonos en musarañas horrendas. No, nosotros a diferencia de otros seres, si tenemos honor. Somos una raza respetable y orgullosa.

En esto tiene razón uno de esos libros tontos, los vampiros no damos espectáculos. Nunca nos han podido fotografiar, capturar ni mucho menos matar. Todos esos supuestos vampiros quemados en la edad media? Algunos esquizofrénicos, inadaptados sociales o fotofóbicos. Simples confusiones. No somos para nada fáciles de localizar.

No, no brillamos en la luz del sol, ni causamos estruendo al chocar unos contra otros. Nuestra naturaleza es callada y discreta. Y esto nos facilita conseguir alimento.

Damian señaló con su dedo índice a la joven de melena negra que casi degollaba segundos atrás. Iba a resultar muy fácil enredarla, se veía a leguas el tipo de niña que era. También sería un problema pues se notaría su ausencia. Pero esa corriente sanguínea en su yugular se veía tan deliciosa y yo estaba tan hambrienta también...

Era más que obvio que Damian tendría que hacer el trabajo sucio. Implicaba las técnicas básicas. Seducción 101. Comenzó a avanzar lentamente hacia ella, antes de acercarse más me volteó a ver y me guiñó coqueto. Le devolví media sonrisa y dejé ver un colmillo reluciente como nacar. Un joven parado cerca de mi advirtió esto y me miró con ojos alarmados. Lo estudié con la mirada y retrocedí hasta una esquina oscura y alejada. Ahí esperaría la señal.

Observé casi inmovil todo el proceso de cazería. Damian era una verdadera máquina de seducción. Su cabello alborotado y negro como petróleo se agitaba con cada paso qeu daba. Enseguida comenzó a hablar con la presa. Sonreía y en ocasiones exactas tocaba su antebrazo firmemente pero gentil al mismo tiempo. Su voz era miel cálida y sus ojos eran armas letales. Pronto cayó rendida. Caminaron juntos hacia donde yo estaba recargada y me pasaron de largo sin voltearme a ver. La pobre niña pensó que Fernando (así se había puesto Damian para esta operación ya que su nombre era algo anticuado) me había botado por ella. Si claro.

Cuando pisaron el pavimento húmedo del estacionamiento me lancé tras ellos. En medio minuto me encontraba recargada en un pilar cercano a la pareja. Fernando ya tenía a Valeria (ese era su nombre) contra un pilar, su boca rozando su cuello al ritmo de sus labios que escupían palabras que no quise escuchar. Por un instante me imaginé mil maneras de matarla sin crear un vampiro nuevo. Me contuve, todo era parte del plan.

Di un paso "ruidoso" (para un vampiro) a propósito para que Valeria me escuchara y abriera los ojos. Al verme y darse cuenta de quien era quien los observaba una sonrisa burlona se dibujó en sus bonitos labios. Levantó una ceja de superioridad y habló. Error.

-Tu amiga está aquí.
- Hola Damian. - dije mientras me acercaba lentamente a ellos. La cena volteó a ver al vampiro que tenía sobre ella confundida.
-Damian?
- Perdón, "Fernando" te parece mejor? - Con una sonrisa dejé ver mis colmillos. - Ese nombre te gusta, no?

Los ojos de la cena eran una mezcla aguada de miedo, lágrimas y odio. Antes de que siquiera pudiera abrir la boca, Damian enterró sus colmillos en su yugular. El aroma que desprendió su sangre sobre su ropa combinado con el de la lluvia me enfermó de desesperación y sin más me lancé a ella.

Ambos perdimos el control y la noción del tiempo-espacio, aunque no corríamos riesgos pues nadie rondaba la zona. Solo una vez un carro pasó unas filas delante de nosotros. Con un movimiento invisible nos escondimos detrás de un pilar más alejado y sin iluminación. Ningún humano con sus débiles ojos podría vernos ahora. Succionamos hasta que secamos por completo el cuerpo de Valeria. Jamás había sido la intención, pero que se le podía hacer ahora? Volverla vampiro? Jamás!

Damian fue el último en dejar de succionar. Sin siquiera mirarme se levantó y la puso en sus hombros como si fuera un costal lleno de frijol o cualquier asquerosidad de alimento humano. Nosotros como vampiros natos nunca habíamos tenido que probar esa basura que deglutían tan ansiosos los hombres. Era repulsivo verlos comer.

El cuerpo de Valeria estuvo un día sin vida en nuestro departamento. A las cinco y veintiseis de la tarde del segundo día, sus dedos comenzaron a moverse, señal de que la transformación había terminado. Damian y yo entramos en silencio a la habitación donde la teníamos "descanzando". Sus grandes ojos una vez verdes eran ahora rojos como se habían visto los míos días atrás.

- ¿Qué pasó? - se sentó en la cama como un bebé curioso y se rascó la cabeza confusamente.

Damian dio un paso adelante, se sentó sobre la cama y pasó su brazo sobre la espalda de la recién creada. Su voz salió musical de su boca.

- Verás Valeria, lo que pasó fue que fuiste mordida por una pareja de vampiros muy, muy hambrientos.

Silencio. Después habló. -Entonces soy vampiro ahora?
-Así es, cariño - la suavidad de Damian me perturbaba.
- Y ahora que sigue? - el tono de Valeria era más exitado que preocupado o entristezido.
-Ahora - dijo Damian tocando la barbilla de la joven con su mano libre -tu mueres.

Y con un movimiento circular limpio le rompió la columna. Se levantó, arregló las mangas de su camisa y caminó hacia la puerta de la habitación dejando a la muerta sobre las sabanas nuevas. Antes de salir me dijo:

- Después del trabajo vengo a deshacerme del cuerpo. Te amo. - besó mi frente y salió.

Amaba a ese vampiro, pero muchas veces me desconcertaban sus maneras. Solo atiné a gritarle en una voz razonable para los humanos:

- La próxima vez yo escojo la cena, eh!

Y su risa resonó por todo el edificio.

domingo, noviembre 22, 2009

Juegos Decembrinos

Había pasado tres horas en la peqeña sala de té con Abril. Intentó por cada medio posible sacarme lo que había dentro de ese sobre que me había dejado su difunto esposo Cerrado. Lástima que nisiquiera yo supiera de que trataba todo eso, me habría encantado que ella misma me diera pistas de que era lo que quería que hiciera. Traté de explicarle como pude que no había hablado con él sobre nada de nada en años, y que tampoco había tenido tiempo de abrir el maldito sobre que había dado vuelta a mi tranquila y ordenada vida.

-Pues yo no se nada más de lo que tu sabes, y si tu sabes algo que yo no sepa, te agradecería que lo dijeras. - mi voz ya era áspera y poco amable - Yo no pedí esto, ni el sobre ni nada. Sólo quiero regresar a casa con Andrés y los niños y seguir mi vida.

Abril levantó su delgada barbilla y me miró sobre su nariz. Por alguna razón tenía la sensación de que ella sabía algo que yo no. Y ella pensaba lo mismo de mi. Tomé mi abrigo del brazo del asiento y me puse de pie.

- A dónde vas?
- Tengo un vuelo que tomar en unas horas y me gustaría pasar tiempo con mis amigos, hace tiempo que no nos vemos, sabes? Funerales y cumpleaños los unen a todos.

Esa era una de las bromas bizarras de Cerrado. El costado me dolió con una punzada.

- Entonces no piensas decirme que hay dentro del sobre?
- Ya te lo dije, Abril, no sé nada y cuando lo averigüe, si aquí dentro dice que puedo,- mi mano agitando el sobre en el aire - con mucho gusto te lo diré.

Salí con tres grandes zancadas de la habitación. En el pasillo, sentados los tres en un pequeño sofá, Lietza, Mago y Felipe levantaron la vista al mismo tiempo. Me siguieron con sus miradas confundidas hasta el final del corredor y a la puerta. Me di media vuelta y los miré fijamente.

- Vienen o no? - Se pararon de golpe y corrieron hasta donde yo estaba.
-Y Andrés? - preguntó Felipe. Lietza y Mago ambas en sus celulares.
- En el hotel, él entiende.

Las calles estaban desiertas y cubiertas de una capa blanca de hielo y Navidad. El tablero del Mercedez de Mago, que Felipe manejaba agilmente, marcaba las 2: 27am del 22 de Diciembre. En el asiento delantero Mago dormía con la cabeza contra la ventanilla. Atrás, sentada a mi lado, Lietza mandaba mensajes de texto a su esposo que se encontraba con una sinfónica en Marruecos o algo así. Yo escuchaba música con los audifonos aislantes y el ipod en modo shuffle. El sobre cerrado descanzaba incandesente en mis rodillas. Podía oler las dudas de todos cocinandose en sus mentes, incluso en los sueños de Mago.

Felipe dijo algo que no pude esuchar. Bajé el volumen de la música y le repetí con voz ronca que lo repitiera. Volví a perderme sus palabras pero la mirada de Lietza sobre mi y sus ojos abiertos como platos me hicieron quitarme los audifonos. Vi mis propios ojos reflejados en el espejo retrovisor, mi mirada alarmada me devolvió un golpe. Mago había despertado ya. Algo andaba mal.

- Puedes repetirlo, por favor? - mi voz sonaba cautelosa y aunque sentí mis labios temblar, mis palabras se mantuvieron firmes.
- Nos están siguiendo.

Me di la vuelta sobre el asiento de piel para comprobarlo. A unos diez metros atrás de nosotros, con las luces apagadas, se distinguía la figura de un carro que avanzaba hacia nosotros. El alumbrado público dejaba ver destellos de la pintura roja del vehículo de nuestro persecutor.

"Ridículo!" pensé rabiosa, yo ya no estaba para estos juegos.




-Parte 2-

lunes, noviembre 02, 2009

Uuy Que Miedo!

Son contadas las películas, y aún más las escenas, que me hacen sentir miedo. Por que para mi, una buena película de terror es una que no me deja dormir, que hace que me de miedo pararme al baño en la madrugada, que me haga brincar de mi asiento en el cine, que me de nauseas solo de acordarme. Y ese tipo de películas tiene mucho tiempo que se dejaron de hacer. Han habido algunas ultimamente que parecen prometedoras pero al final te dejan con un mal sabor de boca.

El cine de terror de hoy en día ya no es terror, ahora le llaman Terror a un asesino en serie, a un virus cagado, a zombies debiluchos, a un fantasmín que te mata por celular... y a un montón de estupideces más que ya se imaginarán y que no tiene caso mencionar aquí.

Ejemplo, la basofia más reciente que he visto fue [Rec2]. Completa porquería, punto. Pero bueno, no ha sido la peor del año, pues me debato interminablemente entre The Unborn y The Uninvited, y eso que la segunda ni la fui a ver, pero me imagino la tremenda basura que debe de haber sido.

Por el otro lado, han habido algunas sorpresas, sobre todo para mi, pues dos películas con títulos malísimos me han gustado (asustado) considerablemente. Lamentablement no pude conseguir las escenas exactas que más me atormentan dentro de mi memoria, pero si conseguí algunas bastante buenas y muy aproximadas.





La primera es Silent Hill, o Terror en Silent Hill. Basada en un video juego de video bastante peludo, cuando vi los posters en el cine pensé "otra vomitada más", y me quedé con esa idea hasta hace año y medio atrás cuando fui a visitar a mi prima a Monterrey y me animé a verla.

En si toda la película me dio cañangas, pero para mi, la peor parte de todas es cuando el wey del machetote agarra a una tipa afuera de la iglesia y le arranca toda la piel de un jalón. Yisuscraist! En ese momento retiré lo dicho y acogí a Silent Hill como una de las más asustadoras películas de los últimos años.



Pinches. Mames.


La segunda película con nombre de nena pero que me sacó un pe... susto, es The Amityville Horror, o Terror en Amityville. Recuerdo que mis amigos se reunieron un Halloween a verla, y yo por alguna razón no pude/quise ir. Años después, otra noche de Halloween, la pasaron en el canal Fox. Durante el zapping de madrugada me topé con ella recién comenzada y me dije a mi misma "No seas tan mamona y vamos a verla.."

Ni siquiera la terminé.

Todo iba a la perfección, cuando el niño va al muelle, cuando comienzan a escuchar ruidos en la casa, pero justo en la escena donde el papá y la mamá (no recuerdo los nombres) están teniedo relaciones, decidí apagar la televisón. Por qué? Pues por que el papá estaba bien concentrado en lo suyo, hasta con los ojos cerrados y en eso, cuando los abre, ve al pie de su cama a una niñita como ahorcándose con una cuerda a si misma. O al menos eso me pareció a mi a las 2 de la mañana, sin lentes y a oscuras. No sé de que maner impactó esa escena en mi mente que sentí un terror tremendo y desde entonces he vuelto a ver esa película.



Esta es la desgracia'a mocosa.


Ahora pasemos con dos clásicos del cine y de la literatura de terror. Ambos escritos por el maestro del horror, Stephen King, It y The Shining son dos de las películas que más me dan miedo.

Empezaré por It, o Eso en español. O Ça (se pronuncia "Sa"), en francés (que cagado nombre). Quiero aclarar primero que no le tengo miedo a los payasos, pero no soporto ver a este hombre. Damn you, Tim curry! Sin embargo debo aceptar que esta serie de películas de "Eso" si tienen mucho que ver con mi fobia hacia los globos. Si, lo confieso, le tengo pavor a los globos. No soporto que estén muy cerca de mi y odio cuando revientan. Pero, que tienen que ver Stephen King y Eso en esto? Pues que en la tercera película, justo al principio cuando los niños ya son mayores y están en una fiesta, comienzan a caer globos del techo. Globos rojos. Y cuando revientan, salpican sangre.

Que divertido, no!? También aclaro que tenía como, qué? 7u 8 años cuando vi esto? Claro que me dejó marcada!

Hay otra escena (y esta si la pude encontrar) donde el chistoso payaso sale de la coladera de la ducha y se jala a un niño por ese hoyito! Gosh! Saben cuantos años tardé en olvidarme de esa escena y tomar valor para bañarme cuando estaba sola en la casa!!?



Nunca volví a ser la misma.



Dejando atrás mis traumas infantiles, pasemos a The Shining, o El Resplandor. Dirigida por el legendario Stanley Kubrick y con la actuación de Jack Nicholson, desde el momento en qe vi la cara de loco quese cargaba supe que sería una buena película. Hay muchísimos mitosy realidades alrededor de esta producción. Se dice que Kubrick hacía que Nicholson repitiera la misma escena hasta 60 veces, para que así el cansancio del actor se transformara en su cara durante su actuación a locura.

Hay dos escenas que me matan de miedo, y las conseguí unidas! Haha, no sé por que, pero mejor para mi.





Speachless.


Las siguientes en la lista son el Exorcista I y el Exorcista III. Yo era muy niña cuando vi el Exorcista I por primera vez, y aunque nunca me dio miedo, siempre he tenido esa imagen de la niña muy grabada en mi mente. Tal vez muy en mi inconciente me asustó. Esta es una película que he visto millones de veces y probablemente seguiré viendo.

En cuanto a la tercera parte, nunca la he visto completa. De hecho, solo he visto el final, y eso una vez hace como 5 o 6 años, pero esa escena donde el padre Carras está en una celda y derepente se abre el piso dejando salir una cruz donde el mismo está crucificado y usando la corona de espinas nunca, repito, nunca se me va a olvidar.




"Dios no está hoy aquí, Merryl"

La última película que, aunque no es de terror, me hace tener sueñor muy muy bizarros cada que la veo es The Nightmare Before Christmas. Si, esa, la de Tim Burton. SI! la de Disney ¬¬ . Ay, qué si, carajo! La película esa de navidad que pasan en Disney Channel.

No es que me de miedo, para nada. Siempre me ha gustado muchísimo. Ese fue el primer videocasette que mis papás me compraron (si, ellos tienen la culpa de toooooodo). Pero supongo que la rareza de los muñequitos, como se mueven y el tema en sí, dejó huella en mi cerebrito. Siempre que la veo sueño rarito, dejémoslo así.



"Everybody scream! Everybody scream! In this town of Halloween!"



Entonces, como pueden ver, las cosas que me espantan varían muchísimo. Supongo que es por eso que es dificil encontrar una película que me de miedo. Apuesto que las escenas de las películas que a ustedes les asustan son más... bueno, mejor no.

Epifanías, Epitafios y Otras Drogas.

Este es un tema que me está costando muchísimo trabajo, y no sé por que. He soñado muchas veces que me muero y que me hacen un funeral, pero nunca me he fijado en lo que dice mi lápida. Sin embargo, dada mi condición de visitante frecuente a las salas de emergencia de los hospitales, se que yo moriré en uno. Si, así de sencillo, lo sé.

Es más, una vez estuve a minutos de terminar en la morgue. Todo sucedió hace unos diez años, aproximadamente, cuando después de haber sido picada por un alacrán me llevaron de urgencias al hospital regional de la ciudad. Yo ya le había asegurado a mi mamá que no tenía nada, que no estaba mareada ni tenía temperatura. El alacrán apenas me había rozado con su aguijón y el lugar de la picadura estaba morado pero no mucho.

Y aún con esto me llevaron. Entré y enseguida me pasaron a Urgencias, donde un "doctor" de alrededor de 25 años me metió a una camilla y me comenzaron a enchufar millones de agujas en los brazos.

"Hasta el momento no ha empeorado su estado y no muestra complicaciones" - Pues no, grandísimo imbécil! Si nunca las tuve! Perdí un día de clases (que en esas éocas era la gloria) y también una tarde de ver caricaturas (que en esas épocas era el infierno) de a gratis.

Pasé la tarde en una cama más tiesa que el piso, sin hacer nada más que ver al techo y hacer burbujas con mi propia baba (a las enfermeras les parecía asqueroso y a mi eso me hacía tan feliz), hasta que comencé a sudar, y es que hacía un calor infernal ahí, y yo que siempre he sido muy acalorada, con tantito sudo.

Pues las muy retrasadas enfermeras pensaron que era efecto del veneno y llamaron al negligente interno ese y dio paso a una de las experiencias más locas-mal viajadas de mi vida: me inyectaron Epinefrina.

Primero me dio muchísimo más calor del que ya tenía, después me derretí como manteca expuesta al Sol. Luego me dieron unos escalofríos seguidos peores que los que te dan cuando quieres ir a hacer pipí y te la aguantas por horas. Ni bien se me habían pasado los escalofríos, sentí que el techo se me venía abajo.

Era como si me hubieran metido diez lineas de coca seguidas, y no me refiero a las que venden en lata o botella. Me pusieron toda loca y poco me faltó para subirme a bailar al mostrador donde estaban las enfermeras echadas chismeando. Tuve mil y un visiones, e incluso una epifanía que se cumplió años después de esa tarde. Mi ritmo cardiaco aumentó (no recuerdo bien por que en ese entonces era una niña... y estaba drogada) y al parecer estuve cerca de un paro o de un derrame cerebral o algo así.

Para no hacerla larga: me sacaron, me llevaron a otro hospital, demandaron al hospital, ganamos y digamos que ya se lo que es estar cerca de la muerte por un pasón.

A todo esto, revisando la cantidadde veces y la frecuencia con la que voy al hospital y que no fue esa la única vez que me atiende un inepto, mi Epitafio, que ya lo había escuchado antes, tendría que decir más o menos algo así:



"En los cielos por la voluntad de Dios, y la ayuda de algún médico imbécil"



Que desventurado, difícil y peligroso es ser yo.

domingo, noviembre 01, 2009

Que digan que estoy dormida...


Qué hacer en mi funeral? Una de las preguntas que, como muchas otras en esta vida, me viene valiendo madres la respuesta. Por qué? Pues sencillamente porque yo ya no voy a estar aquí para molestarme o divertirme con los que asistan a mi último adios. Así es que muy bien podrían estar todos bailando y cantando o llorando inconsolables y yo ni me enteraría! Pero claro que hay algunas cosas que me gustaría que se hicieran ese día.

Cuando me muera, quiero que me cremen. Y mis cenizas van a algún bosque cerca del río Miramichi NB, Canadá, mi segundo hogar. De preferencia quiero que las esparzan en invierno, sobre la nieve. Y ahí quiero que me velen, o lo que sea que se haga cuando son cenizas.


No place like home.


Ese día debe de haber cerveza y pizza para todos! La mejor combinación en este mundo. Mucha para todos los que vayan, cuantas quieran. O unos deliciosos taquitos al pastor. Aunque pensándolo bien, todos estarán muriendo de frío, entonces deberían de ofrecer chocolate calientito y delicioso de TimHortons con unos Tim-bits que compren en la ciudad más cercana, nadie debe de trabajar ni esforzarse esa noche.


También sería genialísimo que dieran en la entrada de esos collares de Mardi Gras, los que son de colores y se regalan a las chicas que enseñan bubis. No sé si para obtenerlos tendrán que enseñar, pero quiero que los den.

Música, claro. Pero no me vayan a salir con la jaladita del mariachi, del cuarteto de cuerdas o la banda norteña. Ni merga, a mi me llevan una buena banda de rock, así bien kick ass. Yo sé que a Coldplay, MCR, Kings of Leon, Pearl Jam, Paramore o a los FooFighters les encantaría tocar en mi funeral. Sería muy bueno que N.E.R.D tocara mi himno "Everybody's Nose", así para poner el ambiente.


"y esta va para la Miff, por que dice que ya no me quiere..."


Bailar? Por supuesto! Bailar, brincar, slamear, moshear, gritar, saltar, lo que quieran.

Qué más? Qué más? Twitteros, bloggeros y todos mis amigos deben de estar ahí. Y si alguna persona random pasa por ahí y ve que está bueno el ambiente, también es bienvenido.

Otra cosa muy divertida qe siempre me ha encantado y que se puede hacer en la nieve es el slidding. Pero entonces tendrían que buscar una colina muy empinada y llevar trineos para deslizarse. Para que conocieran uno de mis pequeños y simples placeres.

También debe de haber alguien encargado de tomar muchas fotos, por que a mi me gusta tomar fotos, y aunque ya no las pudiera ver, me gustaría que hubiera registros de esa noche.




Y pues creo que eso es todo, no puedo decirles si quiero que lloren o rian ese día, ni siquiera sé si al final acudirá alguien de los que conozco ahora, pero quien sea que vaya, quiero que ponga el buen desmadre. Pero eso si, eh! Nada de Reggaetton!

sábado, octubre 31, 2009

And He Likes to Sing Along...

 En cuanto leí cual sería el segundo tema de la Semana Mortuoria, supe enseguida a quien le dedicaría este post. Fue más iluminación divina que inspiración propia... y el hecho de que mis ídolos están vivos... y que el suffle del ipod pusiera In Bloom. Si, estoy hablando de Kurt Donald Cobain Fradenburg.

Me pareció lo más lógico, aunque yo era muy joven cuando Nirvana tuvo su mayor auge, y de igual manera cuando Kurt falleció. Ya saben, yo no pertenesco a la llamada "Generación X" pues por mi año de nacimiento "encajo" en la "Generación Y". No entiendo muy bien que es eso... La cosa es que muy pocas veces he sentido una fascinación tan grande por una persona, y sé que no soy la única, pero yo no soy de obsesionarme con todas las estrellas de rock de moda. Mi admiración hacia Nirvana, específicamente hacia Kurt Cobain, tampoco tiene nada que ver con el hecho de que ahora cualquier puberto pedorro que esucucha música mierda como Panda u otra banducha de niñitas se siente bien punketo y cree que sabe de música por que sabe que Nirvana fue "...una banda de por allá de los 90".

Al tenerle tanto respeto, también me resulta un poco dificil pensar en que le gustaría que pusiera en su altar (es más, a Kurt le gustaría que le hiciera un altar?). Aún con esta duda, me atreveré a imaginarle uno. Con todo ese aire de misticismo y de ídolo indie que siempre tuvo, no me queda muy claro que podría poner en él, independientemente de las veladoras y todos los props.

Talvez lo principal sería una guitarra, obviamente no podría conseguir la suya, pero si podría ser una muy parecida, mismo color, misma marca. En lo más alto del altar, solo superada por su fotografía. Claro que la guitarra tendría cuerdas y claro que la dejaría afinada y lista para tocar.




Otra cosa que se me ocurre poner en su altar es una libreta en blanco, para que escriba lo que se le de la gana en su inspiración de ultratumba. Quizá podría terminar todas esas canciones que comenzó y que jamás conocimos, o seguir maravillandonos con su visión del mundo.




Una cajetilla de cigarros? Unas cervezas? Una hamburguesa? O una rebanada de pizza? Supongo que no le importaría mucho, así que pondría todo eso. Talvez dulces y alguna cosa más que se me atraviese por ahí.




Lo que sin duda me encantaría darle como ofrenda, y que no se si el hubiera estado muy de acuerdo,es un ipod. Cargado con toda la música de las bandas que el disfrutaba en verdad y sus propias canciones. Sé que quizá le parecería un poco exagerado pero sería un buen regalo, no?




"Música" nueva? No, ni de broma!

Que tal una colección de DVD's de las mejores películas de terror? Para que la vida en el más allá no sea tan aburrida y tenga de que asustarse de vez en cuando. Los mejores clásicos del cine de horror. Gore, Giallo, Thrillers... Todos los maestros del terror reunidos para él.




Fotografías, no solo de él, también de los good old times. Cuando Nirvana mandaba. Las imágenes son el cuerpo de su grandeza, la música es el alma.



Y por último, una veladora encendida, como recordatorio de que la grandeza de un hombre no radica en su fortuna, ni en su inteligencia, en su carisma ni en su simpatía, sino en su legado.











Live Fast, Die Young, Leave a Beautiful Corpse.

Nunca me he tomado muy en serio eso de morirse y no regresar jamás. He estado cerca de la muerte, la he visto actuar, sin embargo no alcanza a impactarme como a los demás. Claro que he tenido pérdidas, y personas muy cercanas a mi las han sufrido peores que yo, he estado con ellos, he sentido y he llorado. Pero sigo sin entender, sin comprender la naturaleza de irse y dejar a todos atrás. Supongo que es inútil intentar entenderlo a fondo, dudo que alguien lo haya hecho.

Tampoco ha sido un tema de mucho interés en mi vida, no paso noches sin dormir preguntándome a donde diablos vamos a dar una vez que nos declaran muertos. Si, es cierto que juego mucho con la muerte, hablo y me burlo de ella. Escribo aquí en mi blog historias de sepelios y testamentos, pero solo con fin de entretener y, más que nada, entretenerme a mi misma.

Sencillamente lo tomo de donde viene, todo en esta vida se debería tomar así. Y que irónico resulta que dos conceptos tan opuestos, tan antónimos, vayan siempre de la mano. Qué es la muerte? Qué es la vida? Cuándo se nos considera muertos? Cuándo es que uno realmente está vivo? Nacer es el comienzo de la vida? Morir es el comienzo de la muerte, o es el fin de la vida? Quizá es solo una extensión de la vida. Una vida más espiritual, menos interesada, ligera. Esto si se los pregunto, y no por que me interese saberlo, simplemente por que he visto muertos más alegres que muchos vivos que conozco. Y hay vivos que en verdad no deberían partir...

Hace poco una persona me dijo "Nadie debería morir". Y nunca pude estar más de acuerdo y en desacuerdo con alguien al mismo tiempo. Como ya expresé arriba, hay personas que nunca deberían dejar de ser. Pero, si así fuera, como sabríamos de su grandeza? Por que, seamos sinceros, y aunque sea un cliché, nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde. Yo soy de la idea de que extrañar es aceptar que alguien se ha ido, y si se extraña, siempre se piensa en esa persona. Y al recordar a una persona, se recuerdan los mejores momentos, las mejores cualidades. Así vemos siempre su grandeza.

Yo no soy quien para decir si alguien merece morir, pero honestamente, nosotros mismos sabemos quien vive para bien y quien para joder a los demás. Nosotros mismos sabemos la vida que llevamos y conocemos lo merecido.

Todo se reduce a como vivimos. De acuerdo a esto, encontraremos el como moriremos. En lo personal, he estado en situaciones "peligrosas", por así llamarles, pues en esta vida ya nadie sabe si es más peligroso vivir o morir y ya, y en todas esas veces he estado satisfecha. No es que ya desee morir y claro que existen aún muchísimas cosas que me encantarían hacer, lugares por ver, personas por conocer, cosas por escribir, gente por besar. Aún hay gran parte del mundo que no me he comido. Pero si he estado firme ante el umbral del fin de la vida y regresado por circunstancias distintas, no he tenido remordimientos. Quizá dudas, preguntas sobre lo que me espera, de que pasará después de que me haya ido.

A la muerte no se le debe temer. Debe existir sin embargo una conciencia clara y personal del concepto individual de esta. El mio, y siempre lo dejo en claro, es vivir rápido, disfrutar. Por que no vaya a ser que me muera joven, sin haber sentido, sin haber vivido. Prefiero morir joven y conocedora. Y si así es, seré un cadáver lleno de vida.



miércoles, julio 29, 2009

Sobre Cerrado

Esta es la primera parte de esta historia. Después del funeral de Cerrado me vi obligada a asistir a un citatoro. Me gustaría aclarar primero que mi intención no fue ofender la memoria de mi amigo ni a su familia, simplemente considero la herencia innecesaria, aunque bastante útil al final.


Recién cumplía la hora 73 sin dormir. Mi cabello estaba enredado y comenzaba a dolerme la cabeza. Los párpados me pesaban y la vista se me nublaba. Me paré del sillón por la vigésima vez en la última hora y dí mi recorrido habitual alrededor de la pequeña biblioteca. Los libros cubrían las paredes sobre estantes que iban desde el piso hasta el techo. Solo la puerta estaba libre de ellos. Del techo colgaba una lámpara de cristal color verde botella, aunque para leer solo se necesitaban las lamparitas de las dos mesas que descanzaban a los lados de dos sillones de terciopelo rojo.

Esta era una habitación tan... tan kitsh. Nunca pensé que Cerrado tuviese algo así en su casa. Paseé la vista cansada sobre los lomos de los libros, leyendo sus títulos y autores. Por las apariencias de sus pastas concluí que los de los estantes más altos eran los más viejos. En algunos de ellos las diminutas letras doradas ya habían casi desaparecido. En una inspección rápida que realicé durante esos días alcancé a ver nombres como Goethe, Niethze, y algunas cosas en una lengua que supuse era Latín. No sabía que Rafael hablaba Latín.

Y me di cuenta entonces de que habían muchas cosas que no sabía de él. Otra punzada golpeó mi estómago, pero ya me estaba acostumbrando a ellas. Sentí un gran remordimiento y la tristeza me invadió de nuevo. Me dejé caer en el sillón más alejado a la puerta mientras la conciencia me devoraba viva.

Alguien entró de golpe a la habitación.

- Ya es hora. - Felipe tenía la misma apariencia de haber pasado tres días sin dormir. - Lietza y Mago ya bajaron, solo te estamos esperando a ti.

- Lo siento, enseguida bajo...

- Mas te vale que pronto, Abril se esta impacientando... Llevas dos horas aquí dentro y...

- ¿¡Dos!? ¿Qué hora es? ¿Es muy tarde?

- Llevas hora y media de retraso para la lectura del testamento...

Ni bien terminó su oración yo ya me encontraba escaleras abajo. No era que me entusiasmara mucho la idea de la herencia, simplemente quería acabar con todo eso y regresar a casa. Entré al comedor. Era tan elegante como toda la casa. El piso era de madera oscura y la mesa y sillas también. En una esquina había fuego encendido en una chimenea. El papel tapiz color turquesa me recordó a una casita de chocolate. La imagen se acabó cuando me percaté de las miradas de los demás.

A la izquierda, con los ojos aún llorosos, estaba sentada Mago. Aún traía su traje de mujer de negocios y enfrente de ella sobre la mesa estaba su celular apagado. Del otro lado de la mesa estaba Lietza, con su típica mirada de perrito perdido, viendome fijamente. A la izquierda de Mago estaba un hombre de barriga prominente y bigote abundante. Frente a el, un hombre extremadamente delgado, calvo, y con la apariencia de un chile seco o de una rama marchita, dormitaba con ronquidos pequeños. Recargada sobre la pared detrás de este, estaba Betty. Sus ojos fueron los únicos amables al verme entrar. Ismael simplemente me miró y regresó la vista al piso. Tres individuos apelmasados hombro con hombro en una esquina no voltearon. Brian, Héctor y Nacho.

Y al final de la mesa, justo frente a mi, con su profunda mirada desafiante, estaba Abril. Su cabello negro caía ligéramente sobre sus hombros como un velo, un detalle fúnebre bastante exquisito. Su piel blanca como porcelana contrastaba con la habitación. Tuve la loca idea de que toda la casa estaba decorada para que combinara con ella.

- Que bien que decidiste acompañarnos - su sonrisa gentil tenía un toque ligero de sarcasmo.

- Lo siento...- no se me ocurría una buena excusa - La biblioteca te absorbe, ya sabes...

Un fuerte ronquido salió desde lo profuno del hombre anciano y Betty le dio un codazo. El hombre bigotón se aclaró la voz con una tos seca, esperó a que Felipe tomara asiento. Me dedicó un movimiento con la cabeza.

- Así estoy bien, gracias.

Entonces habló.

- Ahora que están presentes todos los mencionados en el documento, comenzaré con la lectura de la última voluntad del señor Rafael Bautista. - Volvió a toser, solo para darse importancia - "Yo, Rafael Alejandro Bautista Vera, en pleno uso de mis facultades mentales, expreso en el presente las indicaciones para como deseo mis bienes sean entregados a las personas mencionadas a continuación:

- "Para Mago, nunca te lo dije en persona, pero te quiero. Por esto, a ti te dejo mi colección de novelas románticas y mis figuras de latón. No es mucho pero es bastante.

Y Mago soltó un fuerte chillido desde su silla. Felipe se estiró para poner una mano sobre su hombro.

- "Ismael, mi hermano y amigo. Nadie nunca me transmitió tanta sabiduría sobre la vida como lo hiciste tu. Entendías de temas complicados que ni la filosofía alcanzaba a estudiar. Para ti son mis discos de música, todos mis habanos, puros y cigarros, el contenido de la licorera y mi Bentley. Solo tu sabrás darles buen uso.

Ismael asintió dos veces.

- "Héctor, nigún catedrático de universidad jamás ha visto la filosofía y el universo como tú, y por eso te estaré eternamente agradecido. Dile al hombre que esta leyendo esto que te entregue todos mis libros de filosofía, incluyendo mis propios escritos sobre el tema. Haz que los publiquen. Que las ganacias de esos libros sean para ti.

Héctor no se movió ni un centímetro.

- "Betty. Mi adorada hermanita. No sabes como me duele no estar ahí para ti, pero lo que si sabes es lo mucho que te quise y que siepre estaré contigo en alma, es decir, si es que existe. Para ti es el 15% de las ganacias que generen mis obras y el departamento del DF. Te amo muchísimo.

Delgados hilos color plata se deslizaron por las mejillas de Betty. Su bonito rostro brillaba con la luz del candelabro.

- "Lietza. Lietza, Lietza. Tuyos son mi motocicleta, mi equipo para esquiar, la moto de agua y el teatro en casa. Sé que son cosa materiales y que al final no sirven de nada, pero estoy seguro de que te traerán mucha felicidad. Te extrañaré.

Lietza, para mi sorpresa, sollozó y después sonrió.

- "Para Nacho son mis video juegos y consolas. Todos. Mis libros de historia y las pinturas de mi estudio. Para un amigo tan especial como tu, mi muerte es solo una antesala a una fiesta mejor.

Nacho se puso de pie y se acercó a la silla de Abril. Ella tomó su mano en un gesto de solidaridad y Nacho se recargó cerca de una ventana.

- "Después de tantos años, una sola plática bastó para retomar nuestra amistad. Felipe, son tuyos mis libros de Ciencia Ficción, mi colección de DVDs y mi rifle. No mates a nadie, por favor. Y ya no bailes Personal Jesus.

Felipe sonrió sarcásticamente ante la broma post-mortem de Cerrado, pero en sus ojos había tristeza y felicidad, de recordar tiempor mejores,al mismo tiempo.

- "Brian, te regalo los discos de Joaquín Sabina. Son los únicos que Ismael no tendrá, los quemaría o algo por el estilo. Son tuyos también todos y cada uno de mis trajes. Spongo que te quedarán pues somos de la misma talla, a menos de que hayas engordado después de mi funeral. Además son de buena marca, Abril los escogió ella misma. Cuidate mucho.

Brian no dijo nada ni expresó nada en su rostro.

- "Oscar, a ti te confío el manejo de mis acciones de periódicos, revistas, editoriales y de la bolsa y de los derechos de mis obras. No es mucho, pero sé que no dejarás a mi familia desamparada y que eres la persona indicada para esto. En un mundo tan cruel, fuiste de los pocos sobe los que siempre pude descanzar mis preocupaciones.

El hombre anciano y delgado asintió debilmente, luchando para no quedarse dormido de nuevo.

Un escalofrío recorrió mi nuca. Debía seguir yo. Seguramente su esposa sería la última.

- "Marie, mi abogado te entregará un sobre con instrucciones precisas. - el hombre estiró una mano con un sobre largo y grueso y lo tomé temblando - "Te pido seguirlas. También dejo en tus manos mi sitio de internet y mi blog. Escribe algo "lacrimógeno" sobre mi ahí. He arreglado todo para que al morir yo, tu heredes mi columna en el periódico, tu sabes cual. Si no deseas seguir con ella, te pido qe llames al editor y le comuniques esto. Mis libros de García Marquez son tuyos. Una clausula no me alcanza para decirte cuanto te voy a etrañar. Gracias por todo.

De repente sentí como si ácido estuviera saliendo detrás de mis globos oculares. Una sensación de calor inundó mi cara, y el resto de mi cuerpo se quedó helado. En ese momento no pensé en el sobre, aunque podía sentir la densidad el ambiente ante la mención de él. Los ojos que más quemaban sobre mieran los de Abril.

- "Abril, mi dulce y amada Abril. Para ti y para nuestra hija es todo lo demás no mencionado aquí. Absolutamente todo, el resto de las ganacias y carros, propiedades y demás bienes. Si en alguna ocasión, sin ofender a Oscar, considers inapropiado el manejo de las acciones, te concedo el poder para hacerte cargo tu misma. Tu y Abril son lo único que me llevo en el corazón. Su memoria permanece siempre en mi mente, mis dos grandes amores. Las amo. Perdón."

Lágrimas silenciosas y solemnes cayeron por las mejillas ligeramente sonrojadas de Abril. A pesar de que sabía que no tenía nada que ver con la muerte de su esposo, no pude evitar sentirme culpable.

- Así concluye el testamento. - el bigotón se puso de pie - En unos días más recibiran sus bienes, o bien, citatorios individuales para arreglar el papeleo de las demás propiedades.

Con esto, Abril se puso de pie y los demás detrás de ella. Cada uno salió de la habitación uno por uno. Héctor, Nacho y Brian buscaron una esquina para pararse con ese aire de bándalos que tenían.

Lietza y Mago caminaron conmigo y con Felipe hasta la biblioteca. Cerramos la puerta detrás de nosotros. Felipe parado a un lado como un centinela. Lietza en un sillón, Mago en otro y yo en la pared del fondo, pasando los dedos sobre libros viejos.

- ¿Qué fue eso? - Felipe fue el primero en explotar.

- ¿Qué?

- ¡Eso! Tu herencia. El blog, la página, la columna, los libros. ¡El sobre!- Lietza manoteaba incontrolable. - ¡¿Qué diablos con el sobre!?

Mago dijo algo que no entendí.

Metí la mano al bolsillo de la gabardina. El sobre quemaba sobre mi mano por la curiosidad que este me causaba. Pensé en abrirlo y acabar con el misterio. Estuve a punto de hacerlo cuando me detuve. Talvez Cerrado quería que lo leyera sola, lo que fuese que estaba dentro. Quizá era algo muy importante. Algo muy secreto...

- ¿Entonces lo abres o qué? - Felipe dio un paso hacia mi.

- Lo siento, no puedo. Esto es algo que él dejó para mi y supongo que yo debo solucionarlo.

Al ver sus rostros llenos de frustración, decepción, enojo y tristeza, salí casi corriendo del lugar, cerrando de un golpe la puerta detrás de mi. De todas las cosas que Rafael tenía en su tan bien decorada casa, me había heredado un papel con misterios dentro. Me habría conformado con los libros. ¡O con nada! Nada material podría reemplazar a mi amigo.

Corrí al baño a lavarme la cara y al salir,me topé frente a frente con la persona que menos quería ver en ese instante.

- Necesitamos hablar- Abril se paró casi sobre mi. La voz temblando. Nunca la había visto así.


-Parte1-

lunes, mayo 04, 2009

Trivialidades, Bodas y Waffles

Esto ocurrió varios años antes de la muerte de Cerrado. Es una de las tantas anécdotas dignas de contar. En esta no pasa nada raro o sobrenatural, no hay gente hablando sola, ni cadáveres que hablan. Es solo algo trivial, típico de nosotros. Enjoy.



El novio no dejaba de moverse. No tengo ultra visión ni nada por el estilo, pero juro que vi desde el otro lado de la iglesia como se le saltaba una vena en la frente. Mi naturaleza neurótica me tenía a mi más estresada que a la misma novia. No contestaba al celular, como era su costumbre. Volví a intentar. Tono de marcado... Nada.

De nuevo. Tono... y vaya! Por fin contestó. Su voz se escuchaba calmada, pero con un pequeño ápice de nerviosismo.

- Wey, la cagas. Tu propia boda!

- Mames, el tráfico está cabrón.

- Me vale, es tu pinche boda y yo estoy peor que novia de rancho que se comió la torta antes de tiempo.

- Haha, mamona...

- Tu wey! Apurate que se te va el novio!

- Si si si, ya voy! Nos vemos en diez.

- Ok... Y Lietza...

- Mande...

- No intentes huir.

Colgó con una risilla. Guardé el celular habilmente entre los dobleces de mi vestido y me acomodé el outfit por centésima vez. Ni siquiera en mi propia boda había estado tan nerviosa.

Lietza siempre había dicho que yo era el tipo de personas que conseguría un novio en la universidad, duraríamos toda la carrera y después nos casaríamos. No se equivocó. Era perfecto, todo tan perfecto que hacía que mis ojos saltaran fuera de sus orbitas. Como dicen en inglés? Ah si si, my eyes popped out!

Me asomé por la puerta. Recorrí con la vista a todos los invitados sentados en las incómodas banquitas de la iglesia. Algunos moviendose incómodos, otros dormidos, y unos cuantos (del lado de la novia) platicando y bromeando. Decidí revisar al novio, solo par asegurarme de que ahi siguiera. Nuestras miradas se encontraron justo en el centro. El me miraba parte desesperado, parte deprimido, y una parte, la mas grande de las tres, era como de locura y rabia.

Mi mirada fue un "Lo siento" débil. Del otro lado, sentí la mirada furiosa de la Morsa, el papá de Lietza, sobre mi. Probablemente pensaba que su hija había decidido escapar y que yo la estaba encubriendo. Cerré la puerta antes de que alguien más me mirara feamente.

Me di media vuelta, y ahí vi a Mago, en una esquina, hecha un manojo de nervios, llorando histéricamente.

- Y que pasa si le pasó algo, Marie? Qué hacemos!? Yo no quiero decirle al novio que ya es viudo antes de ser casado! No puedo! Como le digo: Hola, que crees, Lietza se murió y dce que no va a venir!?? No no no no... - gemido y luego palabras que no entendí - muerte!

- Mago cál-ma-te!¬¬ Te necesito entera para esto. No me puedes dejar sola. Respira!

En eso, como trueno, sudando y temblando de exitación, entra Lietza al recibidor.

- Maquillaje exprés!

Le caimos encima como buitres, pero el resultado no fue un cadaver descarnado y deforme. Era... hermoso, mi creación más mágica. Mi Opera Prima. Mago balbuceó algo que no entendí, como de costumbre, y sin más, la empujé por la puerta hacia el pasillo.

La marcha de Wagner comenzó a sonar mientras la gente se volteaba para ver. Mago seguía lloriqueando. La Morsa estaba más roja que de costumbre. Mientras caminaba con las demás damas, entre las caras de los invitados pude distinguir a unos cuantos buenos amigos. Luego, a personas que no creí ver ahí. Me reí para mis adentros y seguí caminando.

Fue una ceremonia larga, lenta y un poco cursi. Fue una buena boda.

A la salida de la iglesia, Felipe y Rafa estaban en muy buena disposición con el arroz y se lo arrojaron a Lietza a la cara con más fuerza de la necesaria. El recién esposo los miró con ojos de pistola, pero al ver a su esposa reir, se le olvidó todo.

En la recepción, tocó la mejor orquesta. La comida fue excelente. Y la decoración era hermosa. Ahí tuvimos complicaciones ya que Lietza había puesto a mi mamá como encargada de la decoración, pero la gente del salón no compartía la visión bohemia de mi madre de poner una plataforma de plexiglass sobre la piscina para que la gente pudiera bailar sobre ella, mietras por debajo flotaban velas en forma de flores de colores. Era una buena idea, lástima.

Llegó la hora del brindis. Y, aunque Rafa insistía en que no le importaba no haber hablado, tomó una copa (vacía por que ya se había acabado con Felipe las cinco botellas que les habían llevado a su mesa) y se levantó de la mesa.

- Amigosss! - hipo chistoso - amiga - dijo mirando a Lietza con condescendencia y ternura - hoy es tu día. Hoy, eres una mujer. No por que tengas más de quince años - hipo y una mirada nerviosa al novio - tampoco digo que te veas de más de quince años... y tampoco digo que tu esposo sea un pedófilo... Naaaah, para nadaaa! Lo que intento decir, es que hoy eres una mujer, hecha y derecha, indepenfff... indepdddd... perrrrdón... in-de-pen-dien-te-men-te de la noche de bodasssss, y tampoco digo que...

- Gracias Rafa. Ve a sentarte - intenté quitarle el micrófono, pero se aferraba como a su vida misma.

- Una última cosa, mujer- me dijo ofendido y se volteó hacia los novios - Lietza, de todo corazón, chinga a tu madre.

- Si Rafa si ¬¬. - lo mandé a su mesa donde Felipe ya lo esperaba con otra botella de quien sabe que.

Le dediqué a los novios el discurso más lacrimógeno y cursi que pude escribir jamás, desempolvando mis habilidades de blogger que no usaba en años.

Después el discurso del padrino. Felipe también intentó balbucear algo, pero lo dejó por la paz.Y Mago, incapaz de dejar de llorar, no se animó.

La fiesta acabó a eso de las 5am. Lietza y su nuevo marido se habían ido como a las 3am para cambiarse y subir las maletas al auto. En un mismo carro nos fuimos Cerrado, Felipe, Mago y yo hasta el aeropuerto.

Llegamos tarde gracias a que Rafa y yo discutimos por quien manejaría. Al final, como era el Mercedez de Mago, ella lo manejó. Por la seguridad de todos. Al llegar a las salidas internacionales, solo alcanzamos a ver una mano ondeando entre la gente, despidiendose de quien sabe quien. Nosotros nos adueñamos de ella.

Salimos molidos, golpeados, mojados, peleados, ebrios y con los pies hinchados. Nos quedamos los cuatro ahí parados bajo el frío de la noche de Dublin en silencio. Alguien habló. Estaba tan cansada (ebria) que no reconocí muy bien la voz. Creo que fue Cerrado.

Cerrado: Quien - hipo de ebrio feliz - quiere Waffles!??

Felipe: Yyyyoooo!!

Marie: Pero sin plátano,eeeeh! ¬¬

Cerrado: Culera haha!

Felipe: giggle giggle

Mago: No entendí!!

Nos subimos los cuatro al Mercedez y manejamos dentro de la noche hasta encontrar una cocina con wafflera para preparar waffles.

viernes, mayo 01, 2009

Queso Caducado

Me giré sobre la cama y choqué contra algo. Un cuerpo. Este pasó un lago brazo sobre mi tronco y me dijo algo como, "vuelve a dormir" con una voz grave y reconfortante.

Después me levanté y me asomé a la ventana. Un hombre parado en la esquina me saludó. Volteé a ver la cama, y la persona que estaba ahí había desaparecido.

La mañana siguiente, fui al aeropuerto. Era de madrugada. Ahí conocí a un tipo que intentó ser amable conmigo, pero mi naturaleza me hizo ser mal pedo con el. Abordamos el avión, el cual casi se cae. Llegamos al aeropuerto de Londres y ahí tomé un taxi, ya que nadie me pasó a recoger.

Llegué a un edificio enorme y blanco, con una puerta negra gigante. Intenté abrir pero nadie contestó a mi llamado. Esperé ahí sentada un buen rato. De repente, llegaron tres carros, todos negros y brillantes. Era obvio que el segundo carro, que iba entre dos camionetas, era el importante. Se abrió la ventanilla automática y una voz de mujer salió de el. Me dijo que subiera al auto y que mi papá nos esperaba en otro lado.

Obedecí y me llevaron a otro edificio más grande aún, con rejas eléctricas y muchas cosas extrañas. En el reibidor me encotré con un wey que al parecer ya me conocía. Habló, habló y habló hasta que la misma mujer rubia del auto me llamó. Entré a un despacho y ahí estaba el Primer Ministro de Inglaterra, un hombre de edad, poderoso a simple vista y también muy bonachon. Me ofreció una taza de té, pero se la cambié por café. Entró a la habitación con una charola el mismo tipo del aeropuerto. Sin querer casi hago que pierda su trabajo.

Minutos después llegó mi papá todo golpeado con una historia de como había caido en la ducha, algo típico de él, así que nadie más hizo preguntas.

Fuera del despacho del ministro, tuve un encontronazo con el wey ese del aeropuerto y del café, que resultó llamarse ___. Luego fui a casa con mi papá.

De repente, todo estaba cubierto con nieve y hacía un frío de la chingada. Llamaron a la puerta, abrí y era ___, me dijo que tenía que ir con él, que habían descubierto que era un clon y que su papá (el ministro) estaba en peligro.

Nos subimos a un carro y salimos hechos la madre. Nos venían persiguiendo unos tipos. ___ se estacionó y nos internamos en el bosque. Perdimos a los que nos perseguian, pero también nos perdimos nosotros. Ahí muertos de frío, yo de miedo, en pleno bosque, confesamos abiertamente nuestro amor.

No tengo idea de como salimo del bosque. Llegamos a un laboratorio donde vimos como todo era una conspiración para que los demás países ya no tuvieran que comprar petróleo de México (hahaha), asesinando al representante de Pemex internacionalmente (osea mi papá... que diantres!?). No entendí que tenían que ver clones con todo esto pero bueeeenoo... El ministro no estaba en peligro, era parte del plan.

Nos encontraron. Se llevaron a ___ a no se donde y el chiste es que casi morimos todos pero a la hora, el clon defectuoso de ___ hizo explotar todo. Solo me salvé yo.

Pasó el tiempo. Fui a visitar las tumbas de ___ y de mi padre. Después desperté y me bajé a desayunar.



Diablos, no vuelvo a ver el Extraño Mundo de Jack antes de dormir... eso... o no vuelvo a hacerme sandwiches con queso de dudosa procedencia.

jueves, abril 23, 2009

Cerrado ha Muerto

Me senté a su lado. Tenía esa cara pálida y sin expresión de siempre, como de muerto. Bueno, ahora ya estaba muerto... No podía etender como lo tenían acostado ahí sobre la cama, tan tieso y apestándose. Toqué su mano larga y blanca. Estaba helado. Su piel se sentía como pasar las manos por una pared de textura rugosa. Quité mis dedos rápidamente de su mano. Sentí miedo de que fuera a despertarse y me agarrase la mano.

Le di la espalda. Verlo ahí tendido, tan muerto, era como punzadas en la parte baja de la espalda. Dolía. Mi amigo, fuera del juego así, antes que todos. Antes que yo. Los ojos me empezaron a picar, como cuando lloro, pero me aguanté. No iba a llorar frente a él.

- Pinche orgullosa, estás sola.

Genial! Ahora me había quedado sin amigo y sin cordura. Escuchaba voces.

- Bueno, estoy yo, pero soy un cadaver así que no creo contar como "alguien".

Me volteé incredula hacia él. Solo pude ver sus pies rígidos. Alucinando, había tenido mucho trabajo en el último mes, muchas revistas y comerciales. Y la mudanza era pesadísima. Y ahora esto, un viaje de diez horas hasta México. Pero lo valía. Alucinaciones, y cansancio. Eso era todo.

- No estás trabajando de más, cálmate.

Ahora giré por completo el cuerpo para verle la cara. Esto no podía estar pasando.

Y sí, ahí estaba, como siempre. Con su actitud valemadres de siempre, con los brazos cruzados detrás de la nuca, viéndome con su mirada irónica y acusadora de siempre.

- No dirás nada?

Tanto, muchas personas, quisieran una oportunidad como la que se me presentaba a mí, y solo pude pensar en decir:

- No. Pinches. Mames.

- Hey! No te burles de mi nariz!!

Se me salió una sonrisa taciturna.

- Que mamona.

- Ra- Rafael?

- Ffffta! Qué pasó con los tiempos de "Cerrado"?

- No mames Rafa! Qué miedo! - la voz me temblaba como gelatina.

- La muerte tiene ese efecto en todos...

- No te duele? Digo, estar muerto?

-Humm... No, es como estar flotando en una alberca, pero muuuucho más frío y no tan mojado.

- No mamar, Rafa, pero, cómo!?

- No lo sé, supongo que dejé muchas cosas pendientes... amores inconclusos... y un libro sin terminar.

- Si, lo sé, casi quería revivirte y matarte yo misma cuando me enteré que te habías muerto sin terminar tu próximo libro!

Sonrió vagamente.

- Y los demás?

- Dices, Lietza, Felipe y Mago... - me dedicó una mirada de súplica, yo giré los ojos y corregí - Dices, las Iguanas?

- Si, y Héctor, Nacho y todos ellos.

- Siempre pensé que serías del tipo de cadaver que no se preocuparía por quienes llegaran a su funeral...

-No llegaron...

-Claro que si! Rafa, obvio todos vinimos! Bueno, Lietza me llamó. Dice que está atorada en el tráfico, pero que no tarda mucho. Ya sabes que ella hasta a su propia boda llegó tarde. Si no hubiera estado ahí para detener a su marido, no hay boda - ladró una risa baja, yo seguí hablando como si hablara con un ser vivo - Felipe está ayá abajo sentado en una esquina, creo que hablando solo o quejandose de no sé que. Mago anda por ahí, dando vueltas, mitad llorando mitad intentando encontrar señal para su celular. Dice que si no cierra este negocio en una hora, te ve en el infierno mañana. Hace rato vi a Héctor, Nacho y a Brian hablando. Y mucha gente que se que aprecias también está aquí.

- Y... ella... vino?

- ... No... Lo siento.

- Ya me lo imaginaba, es más, ni siquiera creo que se haya enterado.

- No mames, como no!? TODO el que sepa leer te conoce, Rafa! TODOS tienen al menos un libro tuyo en su casa. Obvio TODOS saben que te fuiste a la chingada!

- Ouch.

- Haha. Perdón - suspiré hondo - Deberías de ver la prensa aglomerada afuera. TODOS aquí por ti. Que emoción!

- Se aprecia tu sarcasmo en situaciones tan oscuras, Marie, gracias. Pero no creo que esten aquí por mi. - se llevó un huesudo dedo a la barbilla en señal de meditación - Veamos, tenemos a una reconocida publicista y manager, a una estrella de rock, a la mujer de negocios más importante del mundo, a un cómio de la TV y a la embajadora de México en no se que país lejano, todos juntos en un sepelio. No, no pueden estar por mi.

- Rafa, no eres tan indie como piensas. Quieras o no, le importas al mundo y vendes, bueno, vendiste tu arte.

- Tu no eres tan Main-stream como piensas. También tienes tu lado poético y cursi.

- Cabrón.

- Culera.

Nos reímos por un minuto o dos, quien lleva la cuenta cuando se platica con un muerto.

- Y tus hijos?

- Esos hijosdesumadre... no se, golpeando a alguien por ahí.

- Los iré a visitar hoy en la noche, para que no extrañen a su tío Rafiki.

- No pinches mames Rafael, te cago a palos.

- Ya no puedes matarme, ya estoy muertooo! Ha-ha! Novata!

- Y yo apuesto a que no tienes una aplicacion en tu iPod para revivir muertos. Supérame, novato!

- Oye!

Volvimos a reir, yo sin entender bien como podía reir mientras él estaba a instates de ser sepultado.

- Los voy a extrañar. Un chingo. Cuida a Mago...

- Creo que sus millones de euros y sus guarros pueden con eso...

- ...y cuida a Felipa, que no se pierda mucho. Amarra bien a Lietza, que no se escape. Y tu cuidate, no hagas estupideces. No muchas.

- Te extrañaré, Cerrado. - me incliné a abrazar su cuerpo gélido y delgado. Con un aliento oleroso a muerte me dijo:

- Me estaré cagando de risa de ti desde arriba!

- Entonces intentaré no voltear al cielo muy seguido.

Solté sus huesos por miedo a que en el féretro enterraran puro polvo, nos miramos a los ojos y nos dedicamos sonrisas honestas y limpias, como las que nos regalábamos cuando veíamos películas malas o nos burlábamos de la gente (aún más) estúpida que nosotros.

- Adios, Miffie.

- Adios, Rafa.

Me levanté sin más, caminé hacia la puerta y la cerré detrás de mi.

martes, abril 21, 2009

No Mercy

Cuando tengo muchas ganas de escribir, pero no se me ocurre nada, voy a uno de mis blogs favoritos en tooooodo el mundo y veo cual es el tema sobre el cual los miembros escriben en la semana. No lo hago por querer entrar a Recolectivo (que obvio seria UN HONOR, pero no creo dar la talla), solo lo hago por el placer de escribir y por que a veces me gusta fantasear con que tengo que entregar mi post antes de las 0:00 para que se publique en la página. Ya saben como somos los adolescentes de soñadores e inestables.

El tema de esta semana es Piedad, y aquí va mi post...



La miré a los ojos, parada en el centro del área número 6, sintiéndome la persona más alta del mundo. Ella era bajita, morenita y gordita. Lo que se dice un taponcito de alberca, y aún así, había presentado batalla.

Me regesó la mirada, directa a mis ojos cafés, pero de alguna manera, fríos. Había algo los suyos que me decía que este combate ya era mío. Comencé a girar lentamente alrededor de ella, como si fuese yo un depredador muy hambriento y ella un roedor indefenso. Sentí como se dibujaba en mis labios una sonrisa, esa que dicen que pongo cuando estoy a punto de decir algo muy afilado, irónico e inclusive ofensivo. También sentí como mi ceja izquierda se levantaba insolente mientras la derecha se agachaba malévola.

Lo siguiente, no lo recuerdo muy bien. Fue como actuar por instinto. Lo último que recuerdo antes de eso, fue haber cerrado el comabate (esto es, pegar mi cuerpo contra el del contrincante) y levantado la pierna derecha. Después de eso, todo se me viene a la mente como flashazos de cámaras fotográficas.

La pobre niña llorando, agarrándose la cara. Yo sin saber que hacer. Mi profesor habándome, diciéndome cosas como: Es tuyo. Ganamos! Tranquila, va a vivir. Respira, y entra a terminar. También había sangre.

Un paramédico entró a revisarle la nariz a la otra muchacha. Yo me quedé parada desde mi lado del área, viendo todo. Algo en mi cabeza no dejaba de gritarme que lo había logrado, que estábamos en el Nacional, todo por lo que había trabajado tan duro. Algo en mi pecho, en mis venas, se sentía mal por la niña. Pero, ni modos! Así es esto del Tae Kwon Do a nivel olímpico.

El árbitro volvió a llamarnos a combate. Me planté frente a ella, su rostro hinchado embarrado con una mezcla de lágrimas y sangre. Le había partido la nariz. Si esta niña tiene un baile en su escuela, se va a sentir muuuuuy mal, pensé mientras me quitaba de encima sus patadas furiosas que me pasaban rozando el cuerpo sin llegar a ser puntos sólidos. Menos mal que aquí en México no acostumbramos eso de los formals, ni proms o homecomings, la vocecilla de mi cabeza me contestó.

Sonó el silbato anunciando el fin de la pelea. El árbitro nos llamó al centro y levantó su mano derecha, indicándole al público que estuviera viendo ese combate que yo había ganado. Me volteé eufórica hacia mi profesor, quien me sonrió abiertamente (algo que casi nuca hace), me calmé un poco y me agache para estar más a la altura de la hinchada cara de mi ex-contrincante.

- Buen combate, amiga. Tal vez el año siguiente - sonreí y le di medio abrazo.
- El año que viene.

Saludé a su profesor, recogí mis cosas y abandoné el lugar cuando los demás de la selección terminaron.

Eventualmente fui al Nacional.


Regresé el año siguiente al Estatal y pasé a la etapa Regional, justo un año después de haberle roto la nariz a esa pobre niña. Entrenaba en la UNAM, eso lo recuerdo bien.

Giré mi rostro por una fracción de segundo para ver el marcador. 5-4. Bien, solo necesitaba un punto más para tener esto más o menos seguro y después podría dedicarme a evitarla. Estaba planeando mi estrategia para sembrarle el siguiente punto, cuando sentí que un trailer me arrollaba la cabeza.

El árbitro paró la pelea, y yo no sabía por que, si todo iba de maravilla. Vi confundida que se acercaba a mi cara y me hablaba. Yo levantaba mis manos mientras le decía : Todo bien, la pelea, sigue la pelea caray!

Me hizo caso y dio inicio. Comence a moverme despacio, buscando estabilidad en mis pasos, y de repente alguien (no se si del público o si fue mi entrenador) gritó detrás de mi: Médico!

El árbitro volvió a parar la pelea y llamó al médico. Yo indignada di media vuelta para ver quien me estaba quitando el tiempo. De pronto, todo se volvió borroso y por un momento, mi ojo izquierdo no me funcionaba correctamente. Sentí algo líquido escurriendo por mi mejilla. Con mi ojo derecho pude ver a mis compañeros y a mis papás. Tenían una expresión preocupada en sus rostros.

El médico revisó mi ojo. No había nada malo con él. Solo me habían cortado la mejilla muy cerca del ojo, lo que había provocado el sangrado y que se me hinchara la cara. Después de eso, todo se fue en picada. No podía ver, me dolía toda la cabeza, y sentía como si tuviera una piedrita adentro de mi cráneo dando vueltas cada que daba un paso. Pero logré llegar al final del combate.

Perdí. El árbitro levantó la mano que no estaba de mi lado y se quitó de enmedio. Me di la vuelta para recoger mis cosas pero una mano me tocó la espalda y volteé. Era mi contrincante.

- Buena pelea, - le dije casi irónica - disfruta el Nacional.

Claro que no iba a darle el gusto de ganarme y de hablar primero, todo el mismo día!

- Si... Quizá el año siguiente. - sonrió y se dio la vuelta.

Fue cuando la reconocí. El taponcito de alberca había vuelto por su venganza. Ni modos, me recordé el pensamiento de un año atrás, así es esto del Tae Kwon Do.

lunes, abril 13, 2009

I See Dead People

Ultimamente he tenido estos sueños medios raros donde mato gente, o matan gente y yo conosco al culpable, o cosas asi. Pero anoche, se llevó el premio: soñé, entre otras cosas sin importancia, con un.. hombre. Este hombre joven tomaba entre sus manos mi cara y me decía una fecha. Algo relacionado con el número veinte o con un dos. Y yo repetía esa fecha en voz alta y el asintía con la cabeza y se iba corriendo.

No tengo ni la más mínima idea de que chingaos signifique esto, pero me sacó de onda y estuve todo el día intentando recordar más sobre el sueño, pero no pude.

También, la semana pasada, escuché como me llamaban por mi nombre tres veces. Y no solo fui yo. También tres personas más lo escucharon.

Además de todo, mi mamá me salió con que un señor muy amigo de la familia esta muy enfermo y que quizá sea él quien me llama. Ahora nomás falta que el wey se muera y me venga a ver. Putísimamadrenomamesmecago si se me aparece en la noche.




En otras noticias, ayer fui a ver El Sustituto. Angelina Jolie no es de mis actrices favoritas, pero admito que actuó muy bien esta vez. Y la historia, nu mames, muy buena. Ya se que fue un caso real, pero que padre quedó la película.

Pinches LAPD huevones. Chusma chusma!


También mañana, a la 1:45am, osea dentro de 12horas, me voy con Hulespuma a una cosa que oganiza el Tec de Mty para atrapar nuevos pend... alumnos, para chuparles el diner... chuparles la ignorancia. Y pues que nos invitan y que nos lanzamos. Igual por eso no habrá post hasta como el lunes o martes. Sniff*

Tampoco habrá Twitter. Oouch!*

Ya luego cuento como estuvo todo. Paz.

viernes, abril 10, 2009

De Por Que Odio la Playa, Semana Santa y a los Aborígenes

Pues total que los adultos se pusieron de acuerdo para ir a esta playa que queda refundida por casa de la chingada, pasando la zona de selva y serros del sur del estado. La verdad es que yo también andaba emocionada por ir, hasta hice que mi primo me comprara un balón de volleyball para poder llegar así bien matadores a retar a la gente de la playa.

Nos paramos super temprano, ya saben, a preparar que las empanadas y los chamwis para el viaje (de aprox. 1hr y media). Tanto alboroto nos traíamos que hasta una noche antes que salí con Cerrado, Liet y Felipa, invité a Liet a dormir a mi casa para irnos bien tempranito al día siguiente. Nos montamos en la camioneta de mis padres y salimos en busca de mis tíos, mi primo el chupacabras y sus amigos alcohólicos.Nos encontramos en una gasolinera y de ahí salimos todos juntos hacia la aventura.

Fueron los 90 o 100 minutos más exasperantes e infernales de mi vida. Ni siquiera cuando la selección juega sufro tanto. La combinación de reproductor de cd inservible, señal de celular nula, batería baja en el Ipod, camino de terrasería y no tener ni la más mínima idea de a donde pinches dar la vuelta, me estaba volviendo completamente LOCA! Además de que encerradas conmigo en la misma camioneta iban Liet, Andy, Caro y Yaya.

No se como demonios logramos llegar a la desviación. De puro milagro no nos saltó uno de los weyes de Apocalipto de uno de los árboles del camino. De verdad que Dios (si es que existe uno) se olvidó por completo de toda esa zona. Vaya, ni la teoría de la evolución del buen Chuck Dee ha llegado para aya. Te sigues encontrando a caaaaaada especímen que no maaa, da miedo si quiera pensar en regresar. Y bueno, aparte de que el camino estaba prácticamente en medio de la selva, era pura piedra picada, lo que hizo que 13 sencillísimos kilómetros parecieran como 100!

Después de nuestro viacrucis por pueblos bicicleteros, zonas arqueológicas sin descubrir y un lugar muy parecido a la zona del silencio en el desierto de Sonora, llegamos a la pinchurrienta entrada de Peña Hermosa, una playa pues la verdad, bastante normal y sin nada de especial, y con una pinche peña de piedra toda jodida que de hermosa no tenía nada.

Pude darme cuenta de que eso no estaba bien desde que llegamos al estacionamiento. Un wey cerca del metro y cuarenta, rozando los 45cm, se puso de mamón con que no podíamos meter las camionetas por que se iban a atascar y que la mamada. Al principio, después de alegar un poco, dijimos "No pues ni pedo" y nos estacionamos ahí. Pero el muy inepto dejó entrar una bandada de como 15 carros, justo en frente de nuestros ojos! Le hechamos bronca y que la chingada y ya el pigmeo ese nos dejó entrar a la playa.

Luego, ni bien nos estacionábamos, otro primate de las mismas características fisiológicas que el primero, también salió con su changada de que no se podía estacionar ahí. No mames! Una fila de 10 pinches camionetas más grandes que las nuestras paradas ahí.


Pinche Mel Gibson fue hasta pinche Peña Jodida a buscar al cast de su película. Me cae.


No tengo ni idea de como arreglaron ese pedo por que yo me fui a jugar volley por ahí y cuando regresé ya estaban sentados todos en una carpa de Sol, comiendo cacahuates como monos cilindreros y cheleando. Después, me perdí en la playa, me metí la quemada de mi vida y descubrí que tengo talento para las lanchas de remos. Inhalé humos de extraña prosedencia y ví como a mi tío literalmente se lo tragaba la tierra.

En si, el día no fue bueno. Fue extraño, un poco divertido (en una manera cagada), pero sobre todo, agobiante.Con razón no me gusta ir a la playa. Y menos a esa, pinche lugar más pinche feo y queda demasiado lejos.

Y del regreso, bueno! No digo más que nos perdimos y nos hicimos dos hermosas horas. Todo por andar siguiendo los atajos de mi tío. Arrrrgh! Estas salidas en familia nunca nos salen bien. No a nosotros.

Lo rescatable del día: la pizza de la cena, la música del Ipod y burlarme de Yaya.

Conclusión: no vayan a pinche Peña Hermosa de mierda, a menos que quieran que les de una embolia del coraje que los aborígenes del lugar te hacen pasar.

martes, marzo 24, 2009

Bullet Proof, I wish I were...

Oscar y Carlos bajaron por entre los árboles del bosque de Chipinque hasta un pequeño barranco. Los oficiales que los seguían con lámparas y perros se habían quedado muy atrás, probablemente perdidos entre la densidad de la noche sin estrellas.

Según me informaron, Oscar se inclinó sobre el acantilado para poder ver mejor el supuesto "cuerpo del delito", pero la negrura de aquel abismo parecía succionarlo a él y a toda la luz como si fuese una especie de hoyo negro. Casi sintió como la noche lo sujetaba por los tobillos y lo arrastraba hacia abajo. Carlos se acercó con una lámpara pequeña e intentó alumbrar un poco a su compañero.

Ahí estaba, tal y como lo habían reportado los guardabosques. Por la poca luz que les brindaba la lámparita de mano, se podía notar que era una mujer joven, de tez morena clara y cabello negro. Bonitas piernas, pensó Carlos. Vestía una blusa azul con manchas de un azul más oscuro sobre el abdomen, sangre seca, y unos jeans. Oscar notó enseguida que le faltaba un tennis. No muy lejos, ambos escucharon a los perros de la policía ladrar.

Casi inmediato, los agentes y forenses ya tenían al cuerpo removido y la escena del crimen limpia, todo en menos de una hora. Oscar se acercó para ver el cuerpo, que yacía sobre una camilla cubierto con la típica sábana blanca. No pudo evitar pasar sus dedos rasposos sobre el rostro golpeado de aquella jovencita. A pesar del tiempo que llevaba expuesta, aún conservaba el color y la belleza de una mujer viva. Era solo una niña. De pronto sintió una gran rabia. Sintió la necesidad, no, la urgencia de cazar al monstruo responsable de aquella atrosidad.


Pasaron los días, las semanas, los meses. Nunca encontraron al culpable. Oscar eventualmente lo olvidó. Hasta el día que, sentado en la sala de su departamento, se le antojaron unas Sabritas.

Bien sabía que no había comprado, pero no perdía nada con revisar la alacena antes de decidirse a salir a comprar a la tiendita de la esquina. Demonios, ni una pinche papa en esta casa, pensó mientras se ponía el pantalón y salía por la puerta.

Iba caminando por la calle, maldiciendo a todo y a todos cuando la vio. No entendió muy bien como. Ni siquiera lo entendió al momento de morir, que cuando se supone se te revelan todos los misterios del mundo.

Yo, que cuento la historia, tampoco lo entiedo. Solo sé que mi deber es contar esta historia.

En fin, la vio parada, con su cabello negro y sus tennis, ambos pares, en la parada del autobus que va hasta Santa Catalina. Su piel dorada resplandecía bajo el sol de 39º de verano como si fuera de diamante. Oscar se quedó pasmado con la belleza de la criatura que tenía enfrente. Dio dos pasos adelante, para ver si así podía tocarla con la punta de los dedos. Se detuvo.

Perdón, perdí la concentración...

No puede ser, pensó, ella estaba muerta. Debe de ser su hermana... gemela o algo. No puede ser, no puede ser.La joven lo volteó a ver extrañada. Estaba claro por el vacío de sus ojos que no tenía ni idea de que ocurría. Esta bien, no es ella. Oscar, ahora a un metro de la mujer y con la mano aún estirada, le sonrió tímidamente y susurró un débil "Lo siento" que hubiera hecho sonar a un ratón más valiente.

Lo que ocurre a continuación, no esta dentro de mi entendimiento. Y la verdad no pretendo entenderlo ni que lo entiendan, yo solo cuento la historia como me la contaron. Ahora que pienso en el pobre Oscar, no me quedan ganas de seguir, pero debo.

La jovencita tomó la mano de Oscar entre las suyas y paseó sus pequeñas palmas sobre la mano áspera del hombre confundido y asustado que estaba parado frente a ella.

- Rasposas, las recuerdo - le sonrió abiertamente mientras se tocaba la mejilla con una mano, aún sosteniendo la de Oscar con la otra.Oscar se quedó ahí parado sin hacer o decir nada.

La joven lo soltó y se fue sin decir nada más, subió a un taxi y desapareció.Nunca supo que había sido eso. Destino? Karma? Coincidencia? Amor? Venganza? El universo comploteando contra él?

Fuese lo que fuese que había pasado aquella noche en el bosque, y aquel día en la parada de autobuses, Oscar se juró desde ese día no contarle nada de esto a nadie, por miedo a que lo tacharan de loco, y que le quitaran su placa. Pero bueno, ya ven como son estas cosas. Al final todo se sabe, y es mi deber relatar lo que pasó.

jueves, enero 08, 2009

No mamar.

Estoy sentada justo en medio de la cama de mis papás. Grande, cómoda. Estoy sola en la casa, luces apagadas, puertas cerradas. Prendo la televisión, una pantalla Sony Bravia LCD de 42 pulgadas, teatro en casa, ya te imaginarás como se ve y se escucha esto.

Comienzo con el zapping, ya van 430 canales y no hay nada bueno que ver. Por el 450 me topo con Zodiac, buena, pero ya la vi, además va muy lenta. Sigo cambiando de canal y llego al 470.

Hay una señora joven y rubia caminando por las calles de una ciudad en aparente paz. Comienza a nevar. La mujer esta buscando a su hija, la llama a gritos. De repente, la niña aparece cruzando la calle y desaparece detrás de una esquina. La señora corre detrás de su hija y la sigue hasta unas escaleras. La nieve no es nieve, son cenizas que no dejan de caer del cielo. Comienza una sonar una sirena, como las de las pruebas nucleares. Entra a un lugar oscuro, sucio y muy feo.

Empieza a caminar, hay basura en el piso, partes de lo que parecen ser... humanos? La sirena ya no suena en el fondo. De pronto todo es silencio. En una reja hay algo colgado, parece un hombre quemado. La mujer se acerca para ver mejor. La cosa tiene algo en la cabeza, como un casco, y por uno de las aberturas para los ojos, mueve su horrible pupila roja y clava la mirada en ella. De la nada, aparece una cosa gris con llagas se le acerca y comienza a gritar muy fuerte, como sufriendo. Parece que es un niño... quemándose? La cosa la sigue y ella comienza a gritar. Muchos otros niños grises salen y la persiguen por la oscuridad. Ella solo grita y corre. Cae al piso y los monstruos la atacan.

Le cambio de canal a Zodiac, no mamar, no voy a dormir hoy.

martes, mayo 06, 2008

La increiblemente estupida y aberrante historia del Niño Galleta

Hace mucho -no, la verdad es que no tiene tanto- tiempo, existía un niño que adoraba las galletas. Era tan gordo, pero comía y comía galletas. ¡Caramba, ese niño era una galletototota!

Un día, su mamá preparo 1000 galletas para su cumpleaños. Pero el mocoso, siendo el pequeño ijoeputa que era, se las jambó todas de un golpe y se infló grandote grandote como una galletota gigante.

Era tan redondo y tan chocolatoso que rodó por la calle y aplastó muchas casas.
Mucha gente murió, muchos perdieron hogares y familiares.

La solución: la vaca -tambien gorda- del pueblo fue ordeñada para llenar un vaso gigante de leche para remojar -yumm- la "galletota-niño-ijoeputa".

Pudieron detenerlo, pero lamentablemente el niño-galleta-hijo de su puta madre (ahora muerta) tuvo que ser detenido y encarcelado.

El Niño Galleta -como lo conocen sus compañeros de celda- tiene actualmente 46 años y ha aprendido a hacer canastitas tejidas con palitos de madera.