miércoles, julio 29, 2009

Sobre Cerrado

Esta es la primera parte de esta historia. Después del funeral de Cerrado me vi obligada a asistir a un citatoro. Me gustaría aclarar primero que mi intención no fue ofender la memoria de mi amigo ni a su familia, simplemente considero la herencia innecesaria, aunque bastante útil al final.


Recién cumplía la hora 73 sin dormir. Mi cabello estaba enredado y comenzaba a dolerme la cabeza. Los párpados me pesaban y la vista se me nublaba. Me paré del sillón por la vigésima vez en la última hora y dí mi recorrido habitual alrededor de la pequeña biblioteca. Los libros cubrían las paredes sobre estantes que iban desde el piso hasta el techo. Solo la puerta estaba libre de ellos. Del techo colgaba una lámpara de cristal color verde botella, aunque para leer solo se necesitaban las lamparitas de las dos mesas que descanzaban a los lados de dos sillones de terciopelo rojo.

Esta era una habitación tan... tan kitsh. Nunca pensé que Cerrado tuviese algo así en su casa. Paseé la vista cansada sobre los lomos de los libros, leyendo sus títulos y autores. Por las apariencias de sus pastas concluí que los de los estantes más altos eran los más viejos. En algunos de ellos las diminutas letras doradas ya habían casi desaparecido. En una inspección rápida que realicé durante esos días alcancé a ver nombres como Goethe, Niethze, y algunas cosas en una lengua que supuse era Latín. No sabía que Rafael hablaba Latín.

Y me di cuenta entonces de que habían muchas cosas que no sabía de él. Otra punzada golpeó mi estómago, pero ya me estaba acostumbrando a ellas. Sentí un gran remordimiento y la tristeza me invadió de nuevo. Me dejé caer en el sillón más alejado a la puerta mientras la conciencia me devoraba viva.

Alguien entró de golpe a la habitación.

- Ya es hora. - Felipe tenía la misma apariencia de haber pasado tres días sin dormir. - Lietza y Mago ya bajaron, solo te estamos esperando a ti.

- Lo siento, enseguida bajo...

- Mas te vale que pronto, Abril se esta impacientando... Llevas dos horas aquí dentro y...

- ¿¡Dos!? ¿Qué hora es? ¿Es muy tarde?

- Llevas hora y media de retraso para la lectura del testamento...

Ni bien terminó su oración yo ya me encontraba escaleras abajo. No era que me entusiasmara mucho la idea de la herencia, simplemente quería acabar con todo eso y regresar a casa. Entré al comedor. Era tan elegante como toda la casa. El piso era de madera oscura y la mesa y sillas también. En una esquina había fuego encendido en una chimenea. El papel tapiz color turquesa me recordó a una casita de chocolate. La imagen se acabó cuando me percaté de las miradas de los demás.

A la izquierda, con los ojos aún llorosos, estaba sentada Mago. Aún traía su traje de mujer de negocios y enfrente de ella sobre la mesa estaba su celular apagado. Del otro lado de la mesa estaba Lietza, con su típica mirada de perrito perdido, viendome fijamente. A la izquierda de Mago estaba un hombre de barriga prominente y bigote abundante. Frente a el, un hombre extremadamente delgado, calvo, y con la apariencia de un chile seco o de una rama marchita, dormitaba con ronquidos pequeños. Recargada sobre la pared detrás de este, estaba Betty. Sus ojos fueron los únicos amables al verme entrar. Ismael simplemente me miró y regresó la vista al piso. Tres individuos apelmasados hombro con hombro en una esquina no voltearon. Brian, Héctor y Nacho.

Y al final de la mesa, justo frente a mi, con su profunda mirada desafiante, estaba Abril. Su cabello negro caía ligéramente sobre sus hombros como un velo, un detalle fúnebre bastante exquisito. Su piel blanca como porcelana contrastaba con la habitación. Tuve la loca idea de que toda la casa estaba decorada para que combinara con ella.

- Que bien que decidiste acompañarnos - su sonrisa gentil tenía un toque ligero de sarcasmo.

- Lo siento...- no se me ocurría una buena excusa - La biblioteca te absorbe, ya sabes...

Un fuerte ronquido salió desde lo profuno del hombre anciano y Betty le dio un codazo. El hombre bigotón se aclaró la voz con una tos seca, esperó a que Felipe tomara asiento. Me dedicó un movimiento con la cabeza.

- Así estoy bien, gracias.

Entonces habló.

- Ahora que están presentes todos los mencionados en el documento, comenzaré con la lectura de la última voluntad del señor Rafael Bautista. - Volvió a toser, solo para darse importancia - "Yo, Rafael Alejandro Bautista Vera, en pleno uso de mis facultades mentales, expreso en el presente las indicaciones para como deseo mis bienes sean entregados a las personas mencionadas a continuación:

- "Para Mago, nunca te lo dije en persona, pero te quiero. Por esto, a ti te dejo mi colección de novelas románticas y mis figuras de latón. No es mucho pero es bastante.

Y Mago soltó un fuerte chillido desde su silla. Felipe se estiró para poner una mano sobre su hombro.

- "Ismael, mi hermano y amigo. Nadie nunca me transmitió tanta sabiduría sobre la vida como lo hiciste tu. Entendías de temas complicados que ni la filosofía alcanzaba a estudiar. Para ti son mis discos de música, todos mis habanos, puros y cigarros, el contenido de la licorera y mi Bentley. Solo tu sabrás darles buen uso.

Ismael asintió dos veces.

- "Héctor, nigún catedrático de universidad jamás ha visto la filosofía y el universo como tú, y por eso te estaré eternamente agradecido. Dile al hombre que esta leyendo esto que te entregue todos mis libros de filosofía, incluyendo mis propios escritos sobre el tema. Haz que los publiquen. Que las ganacias de esos libros sean para ti.

Héctor no se movió ni un centímetro.

- "Betty. Mi adorada hermanita. No sabes como me duele no estar ahí para ti, pero lo que si sabes es lo mucho que te quise y que siepre estaré contigo en alma, es decir, si es que existe. Para ti es el 15% de las ganacias que generen mis obras y el departamento del DF. Te amo muchísimo.

Delgados hilos color plata se deslizaron por las mejillas de Betty. Su bonito rostro brillaba con la luz del candelabro.

- "Lietza. Lietza, Lietza. Tuyos son mi motocicleta, mi equipo para esquiar, la moto de agua y el teatro en casa. Sé que son cosa materiales y que al final no sirven de nada, pero estoy seguro de que te traerán mucha felicidad. Te extrañaré.

Lietza, para mi sorpresa, sollozó y después sonrió.

- "Para Nacho son mis video juegos y consolas. Todos. Mis libros de historia y las pinturas de mi estudio. Para un amigo tan especial como tu, mi muerte es solo una antesala a una fiesta mejor.

Nacho se puso de pie y se acercó a la silla de Abril. Ella tomó su mano en un gesto de solidaridad y Nacho se recargó cerca de una ventana.

- "Después de tantos años, una sola plática bastó para retomar nuestra amistad. Felipe, son tuyos mis libros de Ciencia Ficción, mi colección de DVDs y mi rifle. No mates a nadie, por favor. Y ya no bailes Personal Jesus.

Felipe sonrió sarcásticamente ante la broma post-mortem de Cerrado, pero en sus ojos había tristeza y felicidad, de recordar tiempor mejores,al mismo tiempo.

- "Brian, te regalo los discos de Joaquín Sabina. Son los únicos que Ismael no tendrá, los quemaría o algo por el estilo. Son tuyos también todos y cada uno de mis trajes. Spongo que te quedarán pues somos de la misma talla, a menos de que hayas engordado después de mi funeral. Además son de buena marca, Abril los escogió ella misma. Cuidate mucho.

Brian no dijo nada ni expresó nada en su rostro.

- "Oscar, a ti te confío el manejo de mis acciones de periódicos, revistas, editoriales y de la bolsa y de los derechos de mis obras. No es mucho, pero sé que no dejarás a mi familia desamparada y que eres la persona indicada para esto. En un mundo tan cruel, fuiste de los pocos sobe los que siempre pude descanzar mis preocupaciones.

El hombre anciano y delgado asintió debilmente, luchando para no quedarse dormido de nuevo.

Un escalofrío recorrió mi nuca. Debía seguir yo. Seguramente su esposa sería la última.

- "Marie, mi abogado te entregará un sobre con instrucciones precisas. - el hombre estiró una mano con un sobre largo y grueso y lo tomé temblando - "Te pido seguirlas. También dejo en tus manos mi sitio de internet y mi blog. Escribe algo "lacrimógeno" sobre mi ahí. He arreglado todo para que al morir yo, tu heredes mi columna en el periódico, tu sabes cual. Si no deseas seguir con ella, te pido qe llames al editor y le comuniques esto. Mis libros de García Marquez son tuyos. Una clausula no me alcanza para decirte cuanto te voy a etrañar. Gracias por todo.

De repente sentí como si ácido estuviera saliendo detrás de mis globos oculares. Una sensación de calor inundó mi cara, y el resto de mi cuerpo se quedó helado. En ese momento no pensé en el sobre, aunque podía sentir la densidad el ambiente ante la mención de él. Los ojos que más quemaban sobre mieran los de Abril.

- "Abril, mi dulce y amada Abril. Para ti y para nuestra hija es todo lo demás no mencionado aquí. Absolutamente todo, el resto de las ganacias y carros, propiedades y demás bienes. Si en alguna ocasión, sin ofender a Oscar, considers inapropiado el manejo de las acciones, te concedo el poder para hacerte cargo tu misma. Tu y Abril son lo único que me llevo en el corazón. Su memoria permanece siempre en mi mente, mis dos grandes amores. Las amo. Perdón."

Lágrimas silenciosas y solemnes cayeron por las mejillas ligeramente sonrojadas de Abril. A pesar de que sabía que no tenía nada que ver con la muerte de su esposo, no pude evitar sentirme culpable.

- Así concluye el testamento. - el bigotón se puso de pie - En unos días más recibiran sus bienes, o bien, citatorios individuales para arreglar el papeleo de las demás propiedades.

Con esto, Abril se puso de pie y los demás detrás de ella. Cada uno salió de la habitación uno por uno. Héctor, Nacho y Brian buscaron una esquina para pararse con ese aire de bándalos que tenían.

Lietza y Mago caminaron conmigo y con Felipe hasta la biblioteca. Cerramos la puerta detrás de nosotros. Felipe parado a un lado como un centinela. Lietza en un sillón, Mago en otro y yo en la pared del fondo, pasando los dedos sobre libros viejos.

- ¿Qué fue eso? - Felipe fue el primero en explotar.

- ¿Qué?

- ¡Eso! Tu herencia. El blog, la página, la columna, los libros. ¡El sobre!- Lietza manoteaba incontrolable. - ¡¿Qué diablos con el sobre!?

Mago dijo algo que no entendí.

Metí la mano al bolsillo de la gabardina. El sobre quemaba sobre mi mano por la curiosidad que este me causaba. Pensé en abrirlo y acabar con el misterio. Estuve a punto de hacerlo cuando me detuve. Talvez Cerrado quería que lo leyera sola, lo que fuese que estaba dentro. Quizá era algo muy importante. Algo muy secreto...

- ¿Entonces lo abres o qué? - Felipe dio un paso hacia mi.

- Lo siento, no puedo. Esto es algo que él dejó para mi y supongo que yo debo solucionarlo.

Al ver sus rostros llenos de frustración, decepción, enojo y tristeza, salí casi corriendo del lugar, cerrando de un golpe la puerta detrás de mi. De todas las cosas que Rafael tenía en su tan bien decorada casa, me había heredado un papel con misterios dentro. Me habría conformado con los libros. ¡O con nada! Nada material podría reemplazar a mi amigo.

Corrí al baño a lavarme la cara y al salir,me topé frente a frente con la persona que menos quería ver en ese instante.

- Necesitamos hablar- Abril se paró casi sobre mi. La voz temblando. Nunca la había visto así.


-Parte1-

domingo, julio 12, 2009

Tear You Apart

Got a big plan, this mindset maybe its right
At the right place and right time, maybe tonight
And the whisper or handshake sending a sign
Wanna make out and kiss hard, wait nevermind

Late night, and passing, mention it flipped her
Best friend, who knows saying maybe it slipped
But the slip turns to terror and a crush to light
When she walked in, he throws up, believe it's the fright

Its cute in a way, till you cannot speak
And you leave to have a cigarette, your knees get weak
An escape is just a nod and a casual wave
Obsessed about it, heavy for the next two days

It's only just a crush, it'll go away
It's just like all the others it'll go away
Or maybe this is danger and you just don't know
You pray it all away but it continues to grow

I want to hold you close
Skin pressed against me tight
Lie still, and close your eyes girl
So lovely, it feels so right
I want to hold you close
Soft breasts, beating heart
As I whisper in your ear
I want to f*cking tear you apart

Then he walked up and told her, thinking that he'd passed
And they talked and looked away a lot, doing the dance
Her hand brushed up against his, she left it there
Told him how she felt and then they locked in a stare

They took a step back, thought about it, what should they do
Cause theres always repercussions when you're dating in school
But their lips met, and reservations started to pass
Whether this was just an evening or a thing that would last

Either way he wanted her and this was bad
He wanted to do things to her it was making him crazy
Now a little crush turned into a like
And now he wants to grab her by the hair and tell her

I want to hold you close
Skin pressed against me tight
Lie still, and close your eyes girl
So lovely, it feels so right
I want to hold you close
Soft breasts, beating heart
As I whisper in your ear
I want to f*cking tear you apart

jueves, julio 09, 2009

Sueños de Pueblo: One to Go!

Desde niña siempre he querido dedicarme a la publicidad. Punto. No hay más. Nunca lo hubo. Y no se de donde saqué esa idea extraña de querer dedicar mi vida a buscar una manera de venderle cosas a la gente. Supongo que es la sensación de tener el poder de llegar a millones de personas y de alguna manera tener poder sobre sus desiciones y preferencias.

Nunca quise ser astronauta, ni maestra, ni como las otras niñas tontas de mi grado que morían por ser mamás. Por mi mente en ningún momento se cruzó la idea de ser abogada o bombero, o mujer policía. Siempre he tenido una idea clara de lo que quiero, que haré para llegar a ello y como lo haré.

En la primaria, cuando todos jugaban a los policias o a el doctor y la paciente, yo jugaba a hacer comerciales. Ya se imaginarán...

A donde quiero llegar con todo esto es que, en mi vida, solo he tenido otro sueño de pueblo: que algún día publicaran en Recolectivo algún post mío. Incluso me he puesto a imaginar como se vería mi foto entre las otras 13 de los autores permanentes del blog... Haha! Como una puberta imaginándose en una foto de revista al lado de un actor de moda. Y aunque sé que no doy la talla para estar permanentemente entre ellos, pues... Se vale soñar, no?

Hoy, y me alegro al escribirlo, esto se ha cumplido. No como autora permanente del blog, pero como invitada. Y eso, para mi, es como haber cumplido una de las metas que me he puesto. Espero que no sea el último y no dejaré de intentar. Cruzo los dedos por que no se harten de mi.

martes, junio 30, 2009

La Chingada y a La Chingada

Entró a su recamara casi con miedo, temiendo encontrar lo que sabía que encontraría. Desde que había abierto la puerta de entrada percibió en el aire el aroma de lo incorrecto. Sabía que algo malo estaba en su casa y aún así se aventuró a la cocina. Nada, pero el olor se intensificaba conforme avanzaba en la vivienda.

Puso su mano sobre el pasamanos de cedro reluciente y subió las escaleras como si se tratasen de olas gigantescas ahogándola en lo profundo de su negación. En su cabeza la idea venía dando vueltas desde hacían ya semanas. Lo supo la noche que llegaron juntos de esa cena de quien-sabe-que hombre importante en el gobierno.



"Otro cerdo burócrata que engaña a su mujer" su esposo le había dicho mientras se alistaban para la noche. Ella soltó una carcajada como de perro cansado y se miró al espejo. Frente a ella se paraba una mujer de cincunta y cuatro años, que facilmente se podía confundir con una de sesenta. La piel desvanecida como lluvia de otoño, los párpados morados más de cansancio que de los golpes de la vida. Su cuerpo ya no era el de una joven de treinta años. Ahora sentía el peso de sus años retumbar bajo sus pasos como si fuese un elefante anciano y gordo.

Gorda. Así se veía en el espejo. Con ese vestido azul turquesa que combinaba muy bien con sus ojos pero no ayudaba a su piel grisacea. Era como ver a un mueble viejo y empolvado cubierto con un pedazo gigante de tela azul. Las cuentas en el cuello eran para atraer la atención hacia su rostro y no hacia su cuerpo. O al menos eso le había dicho el hombre de la tienda.

Llegaron al lugar en el lujo de la noche que solo el amor te concede. En el camino había olvidado sus complejos y había tomado de la mano al hombre sentado a su lado. Puso su cabeza sobre su pecho aún fuerte a pesar de la edad y dejó que la respiración pausada y marrón de su esposo la calmara. Era como una niña cada que lo veía a los ojos.

La cena pasó normal. Charlaron, él con los altos funcionarios. Ella con sus esposas. Comieron y bebieron hasta que llegó la hora de despedirse. Subieron al carro y la oscuridad los arrastró de vuelta a su hogar.



Suspiró profundo. A mitad de las escaleras, el hedor a equivocación la mareó como una bofetada. Alcanzó el último escalón y la brisa insufrible que emanaba el segundo piso era ya letal. Como un ave voló directo hasta su habitación y abrió la puerta.



Su esposo se quitó la corbata de un jalón, arrojó los sapatos a un lado de la cama y el resto de su ropa a un cesto en el vestidor. No se molestó en quitarse la playera sin mangas y así se metió a la cama. Ella lo alcanzó un segundo más tarde y se acurrucó detrás de él. Comenzó a besar sus hombros. El se sacudió su cariño con la excusa de estar muy agotado y apagó la lampara de noche. Ella abrió la boca para protestar, pero mejor no dijo nada. Lo dejó por la paz y se volvió a acomodar encajando su figura perfectamente con la suya. Descansó su cabeza sobre su almohada, cerca de su cuello, y fue cuando lo percibió.

El olor era extraño. No era comida, no era cigarro. No era alcohol. No era colonia de afeitar ni loción. En definitiva no era su perfume. Era un aroma penetrante, molesto, perturbador. Era la escencia del desorden, de lo imposible, de lo que no puede pasar. Desde entonces lo supo.



Su expresión no cambió ni un poco cuando porfin vio lo que causaba ese hedor nefasto. Se quedó parada bajo el arco de la puerta unos segundos. Contemplando la escena de sucio amor clandestino entre su esposo y una rubia de senos firmes y caderas angostas. En su mente solo había una cosa: detener el perfume. La acosaba desde aquella noche. No era suficiente con apoderarse de su marido, el aroma ahora estaba en su comida, en su carro, incluso en su propia ropa. Era inmundo, insoportable.

Metió la mano a su abrigo inmaculadamente blanco y sacó de él el revolver nueve milímetros que había comprado esa tarde. Quitó el seguro y levantó el brazo derecho firmemente, como lo había visto en las películas un millon de veces.

Lo último que la rubia sintió sobre ella fue el peso muerto del cuerpo ensangrentado antes de recibir el tiro de gracia en la sien.

Con la mano temblando como nunca y con el corazón firme, puso el cañon del revolver bajo su mentón y cerró los ojos. El olor se había ido para siempre.

sábado, junio 27, 2009

The Best I Ever Had Is Just a Memory

Me sentaba en el escalón de la puerta todos los miercoles por la noche a esperarte a que salieras. Ese era el mejor día por que mis papás pasaban tarde por mi... Y bueno, por ti a veces ni pasaban. Platicábamos de quien-sabe-que cosas y tonterías de niños. Pero eran esas mis tontería favoritas.

Recuerdo dos torneo en especial. En el primero, me pediste un beso en la mejilla a cambio de mi puerquito de la suerte. Y después intentaste el viejo truco de "tienes algo en el ojo" pero como era tan torpe y yo tan inocente no te salió muy bien. También ese mismo día jugando te dejé de hablar y enseguida corriste a pedir disculpas. No pasó mas ayá de un: "mugroso!" y de un empujón. Y luego con los demás al terminar, pudiendo irte con tus amigos o con otras niñas, me buscaste a mi. Tú el inquieto hablador niño larguircuho y yo la seria sarcastica niña burlona.

Desde entonces los dos supimos.

El segundo torneo todos se salieron y tu te quedaste conmigo por que yo no podía ir. Y me acompañaste a la tiendita a pesar del calor y de que nos prohibieron salir del hotel. Cuando me lastimé en la tarde entrenando, tu llamaste al médico y me dijiste: "te estoy agarrando la mano" cuando me inyectaron por que tu bien sabías lo mucho que odio las inyecciones.

Cuando tu competiste, estuve apoyandote siempre. Y cuando perdiste, te levanté y te reiste. Cuando yo competí. eras el primero que se veía entre la gente. Y tu voz sonaba más fuerte entre el difuso borron de gritos.

Si, perdí. Pero me levantaste. Yo me puse a llorar, pero tu me sonreiste y me diste de tu CarlosV. Siempre tenías una sonrisa para ambos.

Después fue esa fiesta gigante. De nuestras primeras fiestas de Quince Años. Lo recuerdo muy bien por que tu eras chambelán y otro de los chambelanes te había dicho que quería bailar conmigo. Crees que no me di cuenta, pero si.

Ni bien me servían de comer y tu fuiste el primero en decirme desde el otro lado de la mesa, alzando la voz sobre el retumbe de la música: "quieres bailar?" Claro que te dije que si, pero primero quería comer. Tu insististe y pude ver en tus ojos que de verdad necesitabas bailar conmigo antes que el otro chambelán. Y nos paramos a la pista.

No habían más de 8 o 10 personas en una pista de baile como para 50. La música era de José José, de esa que ponen mientras las personas comen. Ni tu ni yo sabíamos bailar eso (José José se baila??) pero tu habías tenido la idea. Torpemente nos metimos entre la poca gente. Tu mirando tus pies para no tropezarte. Yo sintiendome torpe, tonta y preguntándome si esto en verdad era tan importante para mi.

Me dijiste algo como: "que pena, nos estan viendo todos" y terminó la canción. Yo corrí a sentarme y tu detrás de mi toda la fiesta, cuidando que no se me acercara el otro. Fallaste, haha. Pero tu fuiste mi favorito. Nunca nadie ha sido tan tierno.

Después, de repente te pusiste de malas. Todos los días estabas mal, conmigo. Solo conmigo. Nunca entendí por que. Y poco a poco lo echamos a perder.

Sin embargo, siempre me he culpado por lo peor. Yo se que yo tuve la culpa. Y tu lo tienes muy en claro, por que hace ya 4 años que no nos hablamos.

Y lo siento, tanto. Cada vez que pienso en ti, cada que escucho tu canción favorita en la radio. Cada que entreno, cada vez que voy a un torneo. Cuando alguien habla de ti. Cada Marzo lo siento tanto. O será Marzo el que se burla de mi? Cada vez que escucho a José José...



Hoy andabas rondando cerca de mi. En un torneo tan grande, y tenías que pararte por ahí, dándome la espalda. Después de 3 años de no vernos, apareciste de la nada. El primer punzón fue escuchar decir que estabas ahí. El segundo golpe fue verte de lejos. El tercero fue tu seco y único "hola". La manera como lo dijiste y como me miraste... Me deshiciste.

Y yo que pensé que no habías sido la gran cosa. Siempre tuve en la mente a otros antes que a ti. Hoy me di cuenta de que si eras importante. Sigues siendo importante. Siempre serás el primero. El autor de mis mas grandes carcajadas, de los momentos más tiernos, de los peores dolores de cabeza. Ya vez como es eso del amor adolescente. Y si debo confesarlo para poder dormir tranquila: Si, te quiero. Aunque eso siempre lo has sabido.

sábado, junio 20, 2009

All the Young Dudes

Me gusta sentarme en las escaleras y ver las telarañas, aunque le tengo miedo a las arañas. Me gusta mirarme en el espejo y enseñarme la lengua, las tardes en la arena que se escurre como agua, y ver las nubes corriendo hacia el norte.

Me gusta manejar los domingos por el malecón y ver la linea enorme como el pulso del mundo que es el horizonte. Y el azul inmenso aplastándonos como tormenta. Me gusta como suena el ukelele aunque no me agrada la playa. Me gusta la sal del aire en mi cara, aunque no como salado.

Me gusta el invierno, mucho más que el verano. Comer helado sentada en el pasto y hablar de Gore y dinosaurios. Me gustan los nerds y más cuando se ponen nerviosos. Me gusta el aeropuerto y el ruido que hacen los zapatos contra el suelo, abrazar los árboles y bailar los viernes. Si, me gustan los viernes.

Es mejor cuando esta cubierto de mermelada de fresa. Me gustan las fresas. Y los cactus con flores de color rosa. Me gusta mirarme los pies y alborotarme el pelo. Ir al cine a comer palomitas y las Margaritas, como me gustan las Margaritas! Y acordarme de tiempos mejores, de Enero o Noviembre.

Me gusta verte parado en la ventana con tus ojos de película de antes, y escuchar tu música rara anque diga que es ruido de granjeros. Me gusta más cuando cierras los ojos. No hay algo que me guste más que eso.

Cuando la lluvia se calma y entonces llegas con tu andar de valiente. Me gusta eso, y me gusta el queso también. Me gusta esa canción extraña de la película de la niña embarazada, la que no dejo de tararear desde ese día en el cine. Me gustan las pláticas de ovnis y fantasmas y me gusta como abres mucho los ojos al hablar. Me fascina eso.

También me gusta tomarle fotos a los árboles grandes y raros que hay a orilla de carretera. Pero esa es otra historia.