jueves, marzo 11, 2010

Puto.

Di click sobre el link de Inicio y la página se refrescó enseguida. Solo había una nueva notificación: Arturo Mina pasó de "en una relación" a "soltero".

Ah cabrón! Cuando me cortó que ni me enteré!? Mi instinto stalker me hizo dar click sobre su nombre para correr a ver su perfil. Esto no era para nada mi estilo, nunca había entrado a su profile de Facebook para ver su muro ni nada. Me sentía sucia, pero era necesario.

En su profile estaba su horrible fotografía de siempre, la misma de Facebook y MSN. algo en su estúpida sonrisa y en sus ojos desviados me decía que el muy infeliz ya me había mandado a la chingada. Y efectivamente, al revisar su status, este mostraba un irritante "Soltero".

Comencé a preguntarme que había hecho mal para que terminara la relación así, sin decirme nada. Ni un pinche mensaje, ni una pinche llamada. Nada. Había estado en la ciudad hacía 3 días y no me había podido decir nada, maldito cobarde. Total, ya ni lo quería, pero esas fregaderas no se hacen. Más que nada, muy en el fondo, lo que más me dolía no era el haber terminado, si no que él me hubiera botado a mi. La verdad era que tenía dos meses intentando hacerlo, pero él siempre había sido tan... delicado. En fin, tarde o temprano yo lo iba a hacer y él me ahorró la pena.

Decidí que me daría un paseo por su perfil, haciendo lo que nunca había hecho antes: leer sus conversaciones con otros, checar sus fotos, ver su idiota granja, sus Pokes, sus cuestionarios. Todo. Lo primero que encontré lo explicó todo.

"Oliss hermOsoO! super shida la partie anOche. tQmMmMm. XXXOOOXXXOO.!*"

Y abajo, él le contestó:

"jajaja si, muy buena fiesta. nos vemos en el cace mañana? besos."

Di click en el link a mi profile, cambié mi status y me puse a contestar preguntas idiotas sobre mis contactos. la tercera pregunta fue:

"¿Si tuvieras que confesarle algo a Arturo Mina, qué sería?"

Solo se me ocurrió una cosa:

"Que me besé con Roberto hace dos días."

Puto.

miércoles, marzo 03, 2010

I'm Not Your Sugar.

No sé, simplemente ya no te quiero.

domingo, febrero 21, 2010

Cuando se dio cuenta, sostenía un cuchillo en su mano izquierda. Un goteo incesante le martillaba los tímpanos. Uno, dos, tres, gota. Uno, dos, tres, gota. Intentó localizar de donde provenía el sonido, pero aún estaba muy aturdido. No recordaba nada de lo que había pasado en las últimas horas. Como si nunca hubieran pasado. Su última memoria era de cerrar la puerta del carro, y caminar hacia la entrada de su casa. Podía haber sido ya un día de eso, una hora, una semana.

Pero en dónde estaba ahora? Todo estaba oscuro y no podía distinguir los alrededores. Dio tres pasos hacia adelante, con la determinación en las rodillas. Sus ojos se acostumbraron poco a poco la negrura de la habitación. Frente a el alcanzó a descifrar la forma de una especie de mesa o barra, estiró las manos para reconocer mejor la superficie y se dejó caer sobre ella al descubrir que estaba libre. Se recostó en el metal frío, sin soltar el cuchillo. De pronto sintió que se aferraba a él con su vida, como si de él dependiera esta.

El goteo no dejaba de molestarlo, pero ahora ya podía ver mejor. También su nariz comenzó a percibir los olores de la habitación, y no eran agradables. El hedor de animal muerto e inmundicia inundó sus pulmones y se metió en su sistema nervioso. La piel se le erizó. Algo no estaba bien. El miedo lo invadió como una plaga de termitas carcomiendo sus huesos, la incertidumbre, y ese horrible goteo! No podía sentir partes de su cuerpo y la columna lo estaba matando. Cerró los ojos para pensar.

No podía encontrar respuesta alguna. Se puso de pie, y al levantar su espalda, la sintió húmeda. Probablemente por el frío del metal de la mesa. Se percató de que los nudillos le dolían de apretar tan fuerte el cuchillo, como si no lo hubiera soltado en días. Bajo la mirada a su mano izquierda para ver mejor el arma. Logró relajarse y aflojar los dedos.

El cuchillo parecía un cuchillo normal de cocina, no había manchas de sangre en su filo ni señales de uso. Al menos no había matado a nadie aún. Comenzó a caminar al rededor de la habitación. Las paredes eran blancas y había cuadros colgados en ellas. Tropezó con un bulto en el piso y se sobresaltó, dejando caer el cuchillo al suelo. Lo recogió con un movimiento veloz sin quitar la mirada del bulto en el piso.

Lo pateó suavemente. No era suave. No era un cadaver. Soltó un suspiro largo y profundo, se agachó y levantó la silla que lo había hecho tropezar. Y el goteo seguía en alguna parte de la habitación. Parecía segurilo para donde se moviera. Justo en ese momento, lo escuchaba detrás de él. Dio media vuelta y comenzó a caminar hacia el sonido hasta topar con la pared. La examinó con las manos, con sus debiles ojos. No había señales de la gotera.

Agudizó sus oidos. El goteo estaba ahora a su izquierda. Camino hacia allá, hasta chocar con un bloque frío y metálico. Palpó con su mano libre el obstáculo y encontró una especie de haza. Una puerta de salida? Respiró hondo y jaló con fuerza. Una sensación helada lo golpeó en la cara y una luz débil lo deslumbró por unos segundos, pero no era una salida.

Se quedó parado frente al refrigerador y la comida dentro de él. No alcanzó a sentir decepción, no se había dado cuenta de lo hambriento que estaba. Todo en el refrigerador se veía casi fresco. Recordó que había acompañado a su esposa al supermercado. Pero hacía cuanto de eso? Tomó primero una manzana y la mordió llenando toda su boca.

Por un momento se olvidó por completo del goteo, hasta que lo sintió casi arriba de su cabeza. Alzó la mirada. La luz del refrigerador logró iluminar el contorno de lo que le pareció una araña gigante colgando del techo. Con mas detenimiento, sus ojos revelaron un hombresito pequeño encuclillado en el techo, mirándolo de cabeza. Le recordaba al duende ermitaño de una película de caballeros y magos.

De repente el cuchillo y el miedo irracional tomaron sentido, levantó la mano izquierda para apuñalar a la criatura, pero un dolor inmovilizante en la espalda le impidió hacerlo. El monstruo solo se enfuerció y ahora le mostraba todos sus horribles dientes llenos de sangre. Ahora supo de donde provenía el goteo.

Volteó rápidamente para ver su espalda en el reflejo de la puerta metálica del refrigerador. Una herida profunda y en carne viva atravesaba toda su columna, y cortadas más pequeñas habían razgado su camisa. Regresó la mirada asustada a la criatura. Lo último que sus ojos vieron y que su nariz percibió fue la garganta del hombrecillo y el olor fétido que emanaba de sus adentros.

miércoles, febrero 10, 2010

No me chingues!

Tendría yo unos 11 o 12 años, era una noche entre semana del mes de febrero, había salido de entrenar y aprovechando que al lado del doyang había una estética que cerraba hasta muy tarde, pasé rápido a que me dieran mi tuzada bimestral. El lugar lo atendían unas hermanas "de la vida galante", de ese tipo de mujeres que, bueno ya saben, no?

Eran tres, altas, muy delgadas, demasiado. Siempre tenían el cabello pintado de colores no iban nada bien con su tono de piel, sus uñas eran largas y mal pintadas, cejas casi inexistentes y labios rojos, siempre muy rojos.

Todos los días que pasaba por ahí las veía con un hombre distinto. Los lunes eran de "Marcos", un hombre trajeado que llegaba en una camioneta amarilla muy fea. Se metían al local, con la televisión sintonizando Ventaneando a todo volumen. Los martes y miercoles eran de "Jorge", un muchacho nada feo que siempre llevaba comida para ellas y para sus hermanas mas chicas. Los viernes eran de "Toñito", al que en la colonía de una amiga lo conocían como "El padre Alberto", llegaba puntual desde las 5pm y ahí se quedaba hasta después de las 10pm cuando yo salía de entrenar.

Yo no decía nada, al fin y al cabo, eran sus... vidas... en las que se metían todos esos señores. Yo solo iba a que me cortaran el cabello. Además, estaba más que claro que ellas eran maestras en esos asuntos del amor y la carne. Y yo como a esa edad no sabía nada de nada, pues ni me interesaba.

Total, esa noche fui a su local y me senté. La mayor fue la que me atendió, claro que las otras dos estaban también ahí pasándole las cosas o solo chismeando. Procedieron a mojarme el cabello, a retorcer mechones y sujetarlos con esas pinzas feas que usan los estilistas. Siempre que me cortan el cabello, trato no verme al espejo, no me gusta como se ve mi cabeza con tantas cosas encima.

Justo entonces, escucho que me hablan desde la calle, volteo, y veo a un niño odioso que siempre me molestaba en los entrenamientos. Y yo no entendía por qué si nunca le había hecho nada! El muy descarado sacó su celular y me tomó una foto así, con las pinzas horrendas en la cabeza.

Horrorizada le grité algo como "Largate!" y él se fue riendo muy feliz. Entonces la hermana mayor se acerca y me dice "Es un niño muy guapo, eh" y soltó su risita como de ratón pispireto. No supe que tenía eso que ver con que me tomara fotos, digo, si era guapo, pero me molestaba siempre y ni me caía bien.

Decidí ignorarla y ella a mi, continuó cortando mi cabello, y a los 5 minutos llega otro wey, que no me caía mal pero era mayor que yo y casi no le hablaba, pasó por la estética y se regresó unos pasos al verme sentada. Primero sonrió mucho, como aguantándose la risa. Y entonces por alguna razón me sonrojé muchísimo. Después sacó su celular, tomó una foto, sonrió un poco más, y me dijo "Te veo mañana". Con eso, se fue.

Por detrás de la hermana mayor, se acerca una de las menores y me dice "Ese SI está muy bien" acompañado de más risitas tontas. Yo seguía sin entender que pasaba con la relación entre su imagen y el hecho de que me tomaran fotos y ellas comenzaron todo un debate sobre cual de los dos estaba más guapo y si pudieran, con cual andarían. Terminaron de atenderme, me fui y las dejé discutiendo el mismo tema.

Una semana después, 14 de febrero, esperaba a que abrieran la puerta del vestidos de mujeres para cambiarme y ponerme los zapatos. Entonces se acerca el mocoso odioso que me había tomado la foto primero y me da una carta, me aplica el típico "te manchaste... aaaaah no, caiste!" con el que te pegan en la nariz, y se va. Yo me quedo estupefacta pero lo dejo pasar, la carta tendría que esperar.

Después de eso salí para esperar a mi mamá y se me acercó el tipo grande que me había tomado la foto después. Me dijo un "hola" muy extraño, me entregó un globo, un beso en la mejilla y se fue. Me quedé parada en la banqueta sin saber muy bien que había pasado...

Al día siguiente, entrando al doyang, dos niñas se me acercan, me pendejean y reclaman porque sus novios me habían regalado cosas, a lo que yo solo respondí "este... eh?", y se van sin decir más.

Entonces entendí, de por vida, que el 14 de febrero solo existe para causar confución, conflicto, y dolores de cabeza pensando que ridiculez regalar. Y no sé si sea por que estoy sugestionada, una coincidencia o solo el destino, pero nunca he pasado un 14 con novio, siempre cortamos antes o empezamos después.
Como sea, este domingo para mi y mis amigos será uno más en el que haremos las mismas idioteces de todos los fines de semana, sin complicaciones ni dolores de cabeza.

viernes, diciembre 18, 2009

Cenar Fuera de Casa

La película terminó con una mala propuesta de matrimonio.

Salimos de la sala del cine más intrigados que molestos. Era increíble como esa mujer jugaba con las mentes de todos esos pobres adolescentes. Y mañana uno de ellos despertaría temprano pensando en que pronto se convertiría en uno más de nosotros... Simplemente me parecía estúpido que los humanos realmente pensaran que los vampiros "nacieran" así, de un contagio común, como una enfermedad corriente.

En cambio Damian estaba simplemente fascinado con el mar de inocencia que lo rodeaba. En sus ojos como fuego podía ver esa chispa alegre de curiosidad y diversión. Sus fosas nasales se inflaban extasiadas con los aromas de esos deliciosos jóvenes que se aglomeraban en la salida unos contra otros. Pude sentir la ansia de Damian cuando una niña frente a nosotros agitó su cabello largo y negro desplegando un exquisito olor a naranjas dulces, pero me impresionó al mantenerse calmado y seguir caminando junto a los demás humanos.

Pronto llegamos a un espacio más abierto y Damian se calmó por completo. De todas maneras no podía dejar de verlo con mirada preocupada. Un ataque aún dentro de la sala lo pude haber mantenido controlado. Pero aquí? Con tanta gente comprando entradas, palomitas, llegando y saliendo del cine, resultaba imposible, incluso para mi.

- Relájate - con voz estable y mirada firme Damian me demostró que todo estaba normal.

Volví a respirar solo después de verlo fijamente a los ojos y asegurarme de que era verdad. Esta noche eran de un carmín intenso, como no los había visto muchas veces en siglo y medio. Supe que un solo humano no bastaría esta noche. O quizá tendríamos que desaparecerlo por un par de noches y regresarlo confundido y sin memoria alguna a su casa más tarde.

Al contrario de lo que se dice en las películas, nosotros los vampiros no somos tan espantosos como nos pintan. Y con esto me refiero a que no andamos por la... vida? asesinando personas para alimentarnos ni convirtiéndonos en musarañas horrendas. No, nosotros a diferencia de otros seres, si tenemos honor. Somos una raza respetable y orgullosa.

En esto tiene razón uno de esos libros tontos, los vampiros no damos espectáculos. Nunca nos han podido fotografiar, capturar ni mucho menos matar. Todos esos supuestos vampiros quemados en la edad media? Algunos esquizofrénicos, inadaptados sociales o fotofóbicos. Simples confusiones. No somos para nada fáciles de localizar.

No, no brillamos en la luz del sol, ni causamos estruendo al chocar unos contra otros. Nuestra naturaleza es callada y discreta. Y esto nos facilita conseguir alimento.

Damian señaló con su dedo índice a la joven de melena negra que casi degollaba segundos atrás. Iba a resultar muy fácil enredarla, se veía a leguas el tipo de niña que era. También sería un problema pues se notaría su ausencia. Pero esa corriente sanguínea en su yugular se veía tan deliciosa y yo estaba tan hambrienta también...

Era más que obvio que Damian tendría que hacer el trabajo sucio. Implicaba las técnicas básicas. Seducción 101. Comenzó a avanzar lentamente hacia ella, antes de acercarse más me volteó a ver y me guiñó coqueto. Le devolví media sonrisa y dejé ver un colmillo reluciente como nacar. Un joven parado cerca de mi advirtió esto y me miró con ojos alarmados. Lo estudié con la mirada y retrocedí hasta una esquina oscura y alejada. Ahí esperaría la señal.

Observé casi inmovil todo el proceso de cazería. Damian era una verdadera máquina de seducción. Su cabello alborotado y negro como petróleo se agitaba con cada paso qeu daba. Enseguida comenzó a hablar con la presa. Sonreía y en ocasiones exactas tocaba su antebrazo firmemente pero gentil al mismo tiempo. Su voz era miel cálida y sus ojos eran armas letales. Pronto cayó rendida. Caminaron juntos hacia donde yo estaba recargada y me pasaron de largo sin voltearme a ver. La pobre niña pensó que Fernando (así se había puesto Damian para esta operación ya que su nombre era algo anticuado) me había botado por ella. Si claro.

Cuando pisaron el pavimento húmedo del estacionamiento me lancé tras ellos. En medio minuto me encontraba recargada en un pilar cercano a la pareja. Fernando ya tenía a Valeria (ese era su nombre) contra un pilar, su boca rozando su cuello al ritmo de sus labios que escupían palabras que no quise escuchar. Por un instante me imaginé mil maneras de matarla sin crear un vampiro nuevo. Me contuve, todo era parte del plan.

Di un paso "ruidoso" (para un vampiro) a propósito para que Valeria me escuchara y abriera los ojos. Al verme y darse cuenta de quien era quien los observaba una sonrisa burlona se dibujó en sus bonitos labios. Levantó una ceja de superioridad y habló. Error.

-Tu amiga está aquí.
- Hola Damian. - dije mientras me acercaba lentamente a ellos. La cena volteó a ver al vampiro que tenía sobre ella confundida.
-Damian?
- Perdón, "Fernando" te parece mejor? - Con una sonrisa dejé ver mis colmillos. - Ese nombre te gusta, no?

Los ojos de la cena eran una mezcla aguada de miedo, lágrimas y odio. Antes de que siquiera pudiera abrir la boca, Damian enterró sus colmillos en su yugular. El aroma que desprendió su sangre sobre su ropa combinado con el de la lluvia me enfermó de desesperación y sin más me lancé a ella.

Ambos perdimos el control y la noción del tiempo-espacio, aunque no corríamos riesgos pues nadie rondaba la zona. Solo una vez un carro pasó unas filas delante de nosotros. Con un movimiento invisible nos escondimos detrás de un pilar más alejado y sin iluminación. Ningún humano con sus débiles ojos podría vernos ahora. Succionamos hasta que secamos por completo el cuerpo de Valeria. Jamás había sido la intención, pero que se le podía hacer ahora? Volverla vampiro? Jamás!

Damian fue el último en dejar de succionar. Sin siquiera mirarme se levantó y la puso en sus hombros como si fuera un costal lleno de frijol o cualquier asquerosidad de alimento humano. Nosotros como vampiros natos nunca habíamos tenido que probar esa basura que deglutían tan ansiosos los hombres. Era repulsivo verlos comer.

El cuerpo de Valeria estuvo un día sin vida en nuestro departamento. A las cinco y veintiseis de la tarde del segundo día, sus dedos comenzaron a moverse, señal de que la transformación había terminado. Damian y yo entramos en silencio a la habitación donde la teníamos "descanzando". Sus grandes ojos una vez verdes eran ahora rojos como se habían visto los míos días atrás.

- ¿Qué pasó? - se sentó en la cama como un bebé curioso y se rascó la cabeza confusamente.

Damian dio un paso adelante, se sentó sobre la cama y pasó su brazo sobre la espalda de la recién creada. Su voz salió musical de su boca.

- Verás Valeria, lo que pasó fue que fuiste mordida por una pareja de vampiros muy, muy hambrientos.

Silencio. Después habló. -Entonces soy vampiro ahora?
-Así es, cariño - la suavidad de Damian me perturbaba.
- Y ahora que sigue? - el tono de Valeria era más exitado que preocupado o entristezido.
-Ahora - dijo Damian tocando la barbilla de la joven con su mano libre -tu mueres.

Y con un movimiento circular limpio le rompió la columna. Se levantó, arregló las mangas de su camisa y caminó hacia la puerta de la habitación dejando a la muerta sobre las sabanas nuevas. Antes de salir me dijo:

- Después del trabajo vengo a deshacerme del cuerpo. Te amo. - besó mi frente y salió.

Amaba a ese vampiro, pero muchas veces me desconcertaban sus maneras. Solo atiné a gritarle en una voz razonable para los humanos:

- La próxima vez yo escojo la cena, eh!

Y su risa resonó por todo el edificio.

martes, diciembre 01, 2009

Breakdown

Alcancé este punto donde ya me da lo mismo. La frustración y el enojo están aquí, lo suficientemente grandes para que me molesten, no tan pequeñas como para ignorarlas. El bloqueo es tan grande que ni puedo llorar, y eso ayudaría a sentrirme mejor.

El único consuelo que me queda es que pronto me voy a ir lejos y, aunque sea entre tareas , proyectos y estrés, tendre tiempo para mi. Yo sola con mis reflexiones y mis demonios.

Por lo tanto, tengo que soportar unos meses mas. Sé que se iran como agua pero a veces dudo si realmente soy tan fuerte.